LA ANTIGUA HEREJÍA DONATISTA CONTINUA HOY EN ALGUNAS IGLESIAS
¿Como identificarla?

Si has sido bautizado por derramamiento, conforme a la institución de Cristo, y al llegar a otra iglesia te exigen bautizarte por inmersión para recibirte como miembro y darte la cena del Señor, son dos cosas muy negativas: están enseñando una falsa doctrina [el rebautismo] y practican el SECTARISMO DENOMINACIONAL, o sea, en otras palabras, no reconocen la iglesia universal de Cristo. Mas claramente, esa denominación, o esa iglesia, o esos pastores en especifico, cualquiera sea el caso, están practicando la antigua herejía DONATISTA.
A continuación presentamos lo que dice nuestra Confesión de Fe acerca del Bautismo, con su respectiva base bíblica la cual aparece en forma de referencia numérica en el texto.
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I. El bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesucristo1, no sólo para admitir solemnemente en la iglesia visible a la persona bautizada2, sino también para que sea para ella una señal y un sello del pacto de gracia3, de su injerto en Cristo4, de su regeneración5, de la remisión de sus pecados6, y de su entrega a Dios por Jesucristo, para andar en novedad de vida7. Este sacramento, por institución propia de Cristo debe continuarse en su iglesia hasta el fin del mundo8.

1. Mt. 28:19. 2. 1 Co. 12:13. 3. Ro. 4:11, Col. 2:11, 12. 4. Gá. 3:27, Ro. 6:5. 5. Tit. 3:5. 6. Mr. 1:4. 7. Ro. 6: 3, 4. 8. Mt. 28:19, 20.

II. El elemento externo que ha de usarse en este sacramento es el agua, con la cual ha de ser bautizada la persona, en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo1.

1. Mt. 3:11, jn. 1:33; Mt. 28:19, 20.

III. No es necesaria la inmersión de la persona en el agua; y el bautismo es correctamente administrado por la aspersión o efusión del agua sobre la persona1.

1. Hch. 2:41, 16:33; Mr. 7:4; he. 9:10, 19-22.


IV. No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a Él1, sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes2.

1. Mr. 16:15, 16; Hch. 8:37, 38. 2. Gn. 17:7, 9; Gá. 3:9, 14; col. 2:11, 12; Hch. 2:38; ro. 4:11, 12; 1 Co. 7:14; Mt. 28:19; Mr. 10:13-16; Lc. 18:15.


V. Aun cuando el menosprecio o descuido de este sacramento sea un gran pecado1, no obstante, la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas a él que no pueda una persona ser regenerada o salvada sin el bautismo2, o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados3.

1. Lc. 7:30 con Ex. 4:24-26. 2. Ro. 4:11, Hch. 10:2, 4, 22, 31, 45, 47. 3. Hch. 8:13, 23.

VI. La eficacia del bautismo no está ligada al preciso momento en que es administrado1; sin embargo, por el uso correcto de este sacramento, la gracia prometida no sólo se ofrece, sino que realmente se manifiesta y se otorga por el Espíritu Santo a aquellos (sean adultos o infantes) a quienes corresponde aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios, en su debido tiempo2.

1. Jn. 3:5, 8. 2. Gá. 3:27, tit. 3:5; Ef. 5:25, 26; hch. 2:38, 41.

VII. El sacramento del bautismo ha de administrase una sola vez a cada persona1.

1. Tit. 3:5.

(Fuente: Confesión de Fe de Westminster, Capitulo 28)

Felipe Gonzalez / Presbítero reformado