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santa cena 2Generalmente se hace una vez al mes. Es una ceremonia sencilla y breve. El pastor casi siempre dice lo mismo.Lo cierto es que quizás estas cosas hacen que los creyentes no mediten en la importancia de la cena del Señor y pase a ser como algo rutinario, que hay que hacer apurados para terminar el culto e irnos a casa a ver el partido de fútbol o de baloncesto. 

Lo cierto es que no por sencilla, breve y periódica esta ceremonia sacramental debería ser tomada como a la ligera pues tiene profundos y ricos frutos espirituales para los creyentes los cuales quisiera compartir con los lectores de IGLESIANDO.

1).- ES UN PRIVILEGIO SER INVITADOS POR EL SEÑOR A SU MESA. 

En la ultima pascua de Jesús se instituye la cena. Una sale de la otra como una continuidad sacramental solo cambiando algunas cosas como que ya el cordero no era necesario comerlo mas pues iba a ser sacrificado una vez y para siempre. Una sale de la otra porque el Pacto es el mismo, solo cambio la forma externa del sacramento. Así tambien sucedió con la circuncisión y el bautismo. El Señor no manda a “id y haced discípulos a todas las naciones, circuncidandolos….” sino a “id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos”(Mateo 28:19). Así mismo, en el aposento alto de Jerusalem, el Señor, rodeado de sus discípulos, partió el pan y les dio, sirvió el vino y les extendió la copa pidiéndoles que hicieran eso en memoria de El (Lucas 22:19). Ya no son solo sus doce discípulos, la mesa del Señor se ha llenado de invitados por El, todos esos discípulos de todas las naciones se acercan a su mesa a participar del pan y de la copa. Ya la mesa no esta solo en Jerusalem, sino que ha sido puesta delante de todas las naciones, por lo tanto, es un privilegio que no deberíamos tener en poco, sino participar con gratitud y gozo….. ¿Con que actitud participas de la cena?

2).- LA CENA ES SEÑAL Y SELLO DE LA GRACIA DE DIOS MOSTRADA EN SU PACTO

Los sacramentos son señales externas, visibles, de la gracia de Dios. Es lo que Agustín de Hipona le llamaría en su tiempo “palabra visible”. Ellos son tambien sellos que aseguran como Dios en su liberalidad y gracia derrama esas bendiciones sobre el pueblo de su Pacto (Romanos 4:11). El sacramento de iniciación es el bautismo, el sacramento de continuidad es la cena. Por lo tanto, cada vez que la cena del Señor es servida en la Iglesia es una confirmación de la gracia del Pacto de Dios con su pueblo. Cuando tomamos la cena, entre otras cosas, estamos confirmando nuestra permanencia y continuidad en el Pacto de Dios con su pueblo. ¡Que bendición tan grande!

3).- LA CENA ES OPORTUNIDAD DE CONFESIÓN, ARREPENTIMIENTO Y RENOVACIÓN

La cena del Señor tambien nos da la oportunidad de ordenar nuestras vidas conforme a la Palabra de Dios. La Palabra nos llama a participar de ella dignamente (1 Corintios 11: 27-34) ¿que es participar dignamente? Si en la cena estamos haciendo memoria del sacrificio del Señor por el pecado no se supone que debamos participar de ella con pecados inconfesos. Entonces, es tiempo de revisar nuestras vidas y confesar todo pecado, arrepentirnos de ellos, si hay litigios o pleitos con otros, ponernos a cuentas y reconciliarnos. Muchos se cohíben de participar de la cena porque no han arreglados sus cosas, porque consideran que esa es la solución: no participar, pero esa no es la solución. No participar de la cena es una afrenta tan grande como no arrepentirnos de los pecados. Porque la cena no es opcional para el creyente, es un mandato (1 Corintios 11: 24-25), entonces, no participar de la cena es desobediencia, lo cual es pecado. ¿Cual entonces es la solución? ¡deberíamos hacer las dos cosas! Confesar, arrepentirnos y participar.

4).- LA CENA ES COMUNIÓN

En primer lugar, es comunión con nuestro Señor (1 Corintios 10:16). El nos llama a participar de su mesa porque somos sus hijos y tenemos comunión con El. En segundo lugar, comunión con el resto de nuestros hermanos de la congregación local (Hechos 2:42). En tercer lugar, comunión con el resto de nuestros hermanos alrededor del mundo, la Iglesia universal de Cristo (1 Juan 2:2).

Antes de cerrar mi escrito, creo que se imponen aquí las palabras dichas por el reformador Juan Calvino en su exposición acerca de la cena del Señor. Considero que fueron escritas con el corazón de  un pastor.

Calvino2Los frutos de la Santa Cena
      Nuestras almas pueden sacar de este sacramento gran fruto de confianza y dulzura; pues tenemos testimonio de que Jesucristo, de tal manera es incorporado a nosotros, y nosotros a Él, que todo cuanto es suyo lo podemos llamar nuestro; y todo cuanto es nuestro podemos decir que es suyo. Por eso con toda seguridad nos atrevemos a prometernos la vida eterna y que el reino de los cielos en el que Él ha entrado no puede dejar de ser nuestro, como no puede dejar de ser de Jesucristo; y, por el contrario, que no podemos ser condenados por nuestros pecados, puesto que Él nos ha absuelto de ellos, tomándolos sobre sí y queriendo que le fueran imputados, como si Él los hubiese cometido. Tal es el admirable trueque y cambio que Él, meramente por su infinita bondad, ha querido hacer con nosotros. Él, aceptando toda nuestra pobreza, nos ha transferido todas sus riquezas; tomando sobre sí nuestra flaqueza, nos ha hecho fuertes con su virtud y potencia; recibiendo en sí nuestra muerte, nos ha dado su inmortalidad; cargando con el peso de todos nuestros pecados, bajo los cuales estábamos agobiados, nos ha dado su justicia para que nos apoyemos en Él; descendiendo, a la tierra nos ha abierto el camino para llegar al cielo; haciéndose hijo del hombre, nos ha hecho a nosotros hijos de Dios.
(Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, IV, XVII, 2)

Estoy seguro que la próxima vez que se sirva la cena del Señor en tu iglesia, te vas a acordar de estos 4 frutos espirituales y yo me voy a gozar con eso.

En el amor de Cristo, vuestro consiervo,

Felipe Gonzalez

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Fue la ultima pascua y a la vez la primera cena.  Segun puedo leer los detalles de esta pascua, fue muy importante para el. Jesus fue cuidadoso en los detalles. Jesus es milagroso, pero no milagrero. Tanto el burrito en el cual entro en Jerusalen, como este aposento alto en el cual quiso reunirse con sus discipulos, Jesus fue cuidadoso en preveerlos. Los dueños del burrito no conocian a los dos discipulos que fueron a desatarlo, pero cuando estos le dijeron que Jesus lo necesitaba, y luego lo devolverian, ya sabian del asunto y le dieron el pollino. El dueño del aposento alto no conocia tampoco a Pedro y a Juan, pero cuando ellos le dijeron que Jesus necesitaba un local, el sabia del asunto, y los subio al aposento que ya esta dispuesto para ese fin. Ese dia Jesus partio el pan y les repartio a todos diciendoles “esto es mi cuerpo…..” despues sirvio el vino y les repartio a todos diciendoles “esto es mi sangre del nuevo Pacto….” Aquella pascua judia estaba dando a luz el sacramento de la cena dado a la iglesia.

La circuncision y la pascua eran los sacramentos de la iglesia del A.T. El bautismo y la cena son los sacramentos de la iglesia del N.T. Todos son simbolos y sellos del Pacto de Dios. Las diferencias de estos sacramentos son externas y estan sujetas al cumplimiento del tiempo que Dios quiso usarlas, pero el principio espiritual que las sostiene es el mismo. Ellos comian la pascua, nosotros la cena, pero tanto ellos como nosotros nos alimentamos del mismo pan que descendio del cielo. Ellos se circuncidaban, nosotros nos bautizamos, pero tanto ellos como nosotros somos circuncisos de corazon por el mismo Espiritu. Tanto ellos como nosotros comemos del mismo pan espiritual que es Cristo, y bebemos la misma bebida espiritual la cual tambien es Cristo. La Iglesia es una sola, con un solo Señor, una sola fe, y una misma esperanza.

Los sacramentos dejados por Jesus a la iglesia son ceremonias sencillas, con elementos sencillos, pero con un contenido espiritual muy profundo que nos lleva hasta detenernos ante la puerta del misterio de Dios. El bautismo es derramar un poco de agua sobre la cabeza del creyente. La cena es comer juntos una porcion de pan, y beber un sorbo de vino, pero el significado y contenido espiritual que ambos llevan nos dejan casi perplejos cuando los comprendemos hasta donde se nos ha dado.

Esta entrada es el comienzo de tratar la cena del Señor en todo su significado y profundidad espiritual.

Tenemos que ir a la Reforma porque fue alli que se replanteo la doctrina. Hubo cuatro interpretaciones principales que se dieron al acto sacramental de la cena del Señor.

1.- Transustanciacion. Esta interpretacion de la cena plantea que el pan y el vino se transforman literalmente en el cuerpo y la sangre de Jesus. Es sostenida principalmente por la iglesia catolica romana.

2.- Consustanciacion. El pan y el vino siguen siendo elementos fisicos, pero el cuerpo de Cristo esta en el pan, y la sangre esta en el vino. Es sostenida mayormente por iglesias luteranas. Fue la interpretacion de Martin Lutero.

3.- Ordenanza simbolica. El pan y el vino son solo elementos fisicos simbolicos. La cena es vista como una ordenanza, no como un sacramento. Los simbolos solo son representativos al mundo, funciona igual que si un creyente en Jesucristo llevara una gorra puesta que dijera: “Jesus es mi Salvador”. Esta interpretacion fue la de Ulrico Zwinglio.

4.- Presencia real. El pan y el vino son simbolos sacramentales, no son transustanciales, ni tampoco consustanciales, ni tampoco meros simbolos sin ningun otro valor. En la cena hay presencia real e invisible de Cristo. Esta interpretacion fue dada por Juan Calvino.

En la ciudad de Marburgo, 1529, se convoco una reunion entre Lutero y Zwinglio como un intento de aunar criterios en cuanto a la cena. En dicha reunion Lutero aferrado al literalismo de la Escritura, tomo una tiza y escribio en la mesa “HOC EST ENIM CORPUS MEUM” (esto es mi cuerpo), y aquel encuentro entre los reformadores termino sin unidad de criterios en cuanto a la presencia de Cristo en la cena. Zwinglio decia que era imposible que el cuerpo de Cristo estuviera presente en varios lugares al mismo tiempo, Lutero decia que sí, que Cristo se hacia presente en el fiel que comulgaba. Zwinglio decia que el pan y el vino eran solo simbolos. Lutero decia que el cuerpo de Cristo estaba “en, con y bajo el pan y el vino”. No hubo unidad de criterios, como tampoco la sigue habiendo.

Considero que la mejor interpretacion dada en la Reforma a esta doctrina fue la de Juan Calvino, comunmente conocida como ‘presencia real’. El cuerpo de Cristo no es el pan ni el vino, como tampoco esta con ellos, ni bajo ellos. Quiero compartirles mi opinion sobre la interpretacion de la cena segun la vision de Calvino.

EN CUANTO AL CUERPO  Y LA SANGRE DE CRISTO

Sin duda, Jesus quiso que el pan simbolizara su cuerpo, y el vino su sangre. El cuerpo de Cristo fue puesto en el sepulcro despues de morir en la cruz, pero Jesus resucito con su propio cuerpo, pero no el mismo cuerpo. Su cuerpo fue transformado, y en ese mismo cuerpo fue que ascendio a las mansiones celestiales a sentarse a la diestra del Padre. La expresion “esto es mi cuerpo” indica que el pan simboliza su cuerpo, porque evidentemente un pedazo de pan ni es, ni contiene la carne de Jesus. El mismo dijo que era el pan que descendio del cielo, pero se entiende que es sentido figurativo. (leer Juan 6: 33-35).

El cuerpo de Cristo antes de resucitar estaba animado por la sangre, igual que el cuerpo de todos los seres humanos. El tuvo nuestro mismo cuerpo (leer Hebreos 2:14), y participo de sangre igual que todos. El cuerpo de la resurreccion no esta animado por sangre, sino por el Espiritu. La sangre esta relacionada con el pecado, y Jesus fue claro cuando dijo que el vino era su sangre la cual IBA A SER DERRAMADA por el pecado de muchos (leer Marcos 14:24). El vino representa la sangre que da vida, y el pan representa el cuerpo de Cristo que esta arriba, a la diestra del Padre. La cena tiene que ver con el cuerpo de Cristo, El mismo lo dijo: “esto (el pan) es mi cuerpo”. Cristo permanece hoy tal y como ascendio a los cielos, con su cuerpo de resurreccion, el mismo cuerpo con el que vendra por segunda vez. Cuando hablamos del cuerpo de Cristo, tenemos que entender que Cristo no puede estar en todos los lugares al mismo tiempo, y la cena trata del cuerpo de Cristo. En El estan presentes las dos naturalezas, y cuando hablamos del cuerpo hablamos de su naturaleza humana. Cuando Jesus estaba en la tierra, el Hijo nunca dejo el cielo (leer Juan 1:18) asi mismo ahora que Jesus esta en el cielo, el Hijo esta presente en todo lugar. Cuando hablamos del cuerpo de Cristo no podemos pensarlo en todo lugar, porque esta a la diestra del Padre, y la cena habla del cuerpo de Cristo.

EN CUANTO AL SACRAMENTO COMO MEDIO DE GRACIA.

Tanto el bautismo como la cena son medios de gracia. Un medio de gracia es el cual nos garantiza que nos son conferidas bendiciones espirituales, tal y como nos muestran sus simbolos externos. Tal como cae el agua sobre la cabeza del creyente, asi mismo se derrama el Espiritu Santo sobre esa vida. Asi como el pan y el vino son comidos y tomados para sustentar nuestro cuerpo, el cuerpo de Cristo nutre nuestra alma y nos sustenta espiritualmente. Si no hay fe, el acto sacramental mismo no confiere ninguna bendicion, pero es prenda de garantia de la bendicion para los que creen.

Asi como Cristo llevo en su cuerpo de resurreccion la prenda, o garantia de nuestra resurreccion hacia el cielo, asi mismo El nos dejo el bautismo y la cena, como prendas, o garantias de que la regeneracion y el sustento espiritual de nuestra alma estaban asegurados. Por el bautismo nacemos sacramentalmente a la vida que otorga Cristo y por la Cena del Señor esa nueva criatura es alimentada para vida eterna.

Confundir el sacramento con la bendicion espiritual misma es hacer violencia a la Palabra de Dios. La representacion nunca es lo representado, pero estan estrechamente identificados porque comunican una seguridad espiritual. Es por eso que el pan se le llama “el cuerpo de Cristo”, debido a que asi fue como Jesus lo llamo, “ESTO (el pan que sostenia en su mano) ES MI CUERPO….” (leer Mateo 26:26), pero no se puede entender literalmente como hizo Roma, o consustancialmente como hizo Lutero. El agua se derrama, porque el Espiritu se derrama. Comemos del pan asi como nuestra alma se alimenta del cuerpo de Cristo. Bebemos del vino, porque en ello se recuerda que la sangre fue derramada por nosotros. Asi como el pan sacia nuestra hambre, el cuerpo de Cristo sacia nuestra hambre espiritual. Asi como el vino sacia nuestra sed, la sangre de Cristo sacia la sed de nuestra alma.

El error de Lutero estuvo en interpretar literalmente que en el pan estaba el cuerpo de Cristo. El no pudo despojarse totalmente de la idea romana de la transustanciacion, y aunque sabia que el pan no era la carne de Cristo, de “alguna manera” para el, el cuerpo de Cristo tenia que hacerse presente en el pan, y por eso dio paso a la consustanciacion. Para Lutero, el cuerpo de Cristo estaba “en, con y bajo el pan”. Zwinglio iba por buen camino en su analisis, pero su error estuvo en no terminar de analizar la doctrina, y se fue por lo mas facil: mero simbolismo. El decia que el cuerpo de Cristo no puede estar en todo lugar al mismo tiempo, e iba bien en su analisis, pero no siguio. Lutero y el nunca se pusieron de acuerdo. Fue Calvino quien termino de consolidar esta doctrina en su analisis doctrinal de la ‘presencia real’. Calvino decia que Cristo estaba realmente presente en la cena, de forma invisible pero presente.

LO QUE CALVINO DIJO, CASI SIN DECIRLO.

Juan Calvino fue el exegeta de la Reforma. No seria un gran orador, pero fue un hombre iluminado por Dios para interpretar la doctrina. Calvino se adelanto en el tiempo. El hizo analisis doctrinales muy avanzados para la epoca en que vivio. Pero no fue Calvino, fue el Espiritu de Dios quien ilumino a este hombre para darle a la iglesia una ventana de luz. La profundidad de Calvino estaba en la sencillez de su analisis. Calvino en su obra dice mucho, pero explica lo necesario. Calvino escribia sabiendo que sus letras serian comprendidas por gente del Espiritu. Calvino da los ingredientes, muestra donde esta la cocina, pero nos toca a nosotros hacer el pastel. No se si fue sabiendo, o sucedio sin saber, pero los escritos de Calvino son parecidos al Apocalipsis en lo de tener su escritura un poco encriptada. Para mas ironia de la historia, Calvino nunca comento el libro de Apocalipsis porque decia el que no lo entendia, sin embargo, sus escritos en ese sentido son un tanto encriptados tambien. Yo personalmente no creo que Calvino no entendiera el Apocalipsis. Creo que los motivos de Calvino al no comentar Apocalipsis fueron otros……pero no viene al caso ahora desviarnos en eso.

¿Como es posible que el cuerpo de Cristo este presente en la cena de forma real e invisible? Calvino sabia lo que estaba diciendo. Lo que nos pasa a nosotros es que siempre hemos buscado interpretar la cena del Señor bajando a Cristo del cielo y trayendolo a nosotros. Cristo esta arriba, sentado a la diestra de Dios, El no va a bajar hasta su segunda venida, pero mientras eso sucede, nosotros los creyentes comemos su carne y bebemos su sangre, pero para hacerlo, El no viene a nosotros, sino que nosotros vamos a El.

Tal como se nos es ofrecido el pan y el vino aqui en la tierra, ASI MISMO, se nos da a comer el cuerpo del Señor. Hay presencia real e invisible del cuerpo de Cristo, pero El no baja a nosotros, sino que nosotros, de forma espiritual subimos a El. Por eso nos dice la Escritura que ya nosotros hemos sido sentados con El en las mansiones celestiales (leer Efesios 2:6).

Antes de la encarnacion del Hijo, hubo diferentes momentos en el A.T en que el Hijo de Dios (segunda entidad trinitaria) se hizo presente en la tierra, es lo que se conoce con el nombre de ‘teofanias’. Asi mismo, nosotros, antes de subir definitivamente a nuestra ciudad celestial, ya hemos subido varias veces. El apostol Pablo es testigo de que se sube. El no sabe con detalles como fue, pero el sabe que subio y que oyo cosas (leer 2Corintios 12: 2-4) Asi mismo Cristo subio a los cielos llevando en su cuerpo la prenda de nuestra resurreccion, porque asi como el resucito en ese cuerpo, nosotros tambien resucitaremos. Debido a eso, nosotros podemos subir, sentarnos con El, y alimentar nuestra alma de su sustancia. La seguridad y la garantia de eso, es la cena. No podemos ver con nuestros ojos eso que ocurre, pero cuando de una forma real comemos del pan, y bebemos del vino, asi mismo esta ocurriendo alla arriba nuestra alimentacion espiritual. Una cosa representa la otra. Cristo se nos es ofrecido asi como se nos ofrece el pan y el vino.

Vean como Calvino dice esto mismo:

“Les parece que Cristo no esta presente con nosotros si no desciende a nosotros. Como si al elevarnos hasta El, no nos hiciera tambien gozar de su presencia. Por tanto, nuestra controversia y diferencia es solo en cuanto al modo. Ellos ponen a Cristo en el pan, nosotros decimos que no es licito hacer descender a Cristo del lugar que ocupa en el cielo […..] Porque dado que este misterio es celestial, no es necesario que Jesucristo, sea traido aqui abajo para que este unido a nosotros”  Intitucion IV, XVII, 31

Estamos en presencia de uno de los misterios mas grandes que existe en la manifestacion de Dios a su Iglesia. En Cristo el Reino de los cielos se ha acercado, y eso implica un intercambio entre el cielo y la tierra. En Cristo se une el cielo con la tierra. Eso lo vio Jacob en su sueño de Betel como veia una gran escalera por donde bajaban angeles del cielo a la tierra y subian. El que subio al cielo fue el que descendio del cielo, y nosotros no podemos bajarlo de alli cada vez que comemos del pan y bebemos de la copa. Somos subidos a El y alli alimentados. Lo que ahora no ven nuestros ojos, un dia lo veremos, pero el hecho de que no lo veamos no quiere decir que no ocurre. En el bautismo nos provee de una nueva vida, y en la cena nos alimenta fielmente. Su cuerpo es verdadera comida, y su sangre es verdadera bebida, por eso tenemos vida eterna en El. (leer Juan 6: 54-55)

Calvino entendio lo que sucede, pero no pudo explicar como sucede, porque es un misterio de la fe. El mismo Calvino reconoce su incapacidad de entender completamente esto, leamos sus propias palabras:

“….no tengo inconveniente en confesar que es un misterio tan profundo que ni mi entendimiento lo puede comprender, ni acierto a explicarlo con palabras. Y para decirlo mas claramente: mas bien lo experimento que lo entiendo, por eso, para no alargar mas esta disputa yo adoro y abrazo la promesa de Jesucristo en la cual podemos descansar. El declara que su carne es el sustento de nuestra alma, y su sangre nuestra bebida. Yo le ofrezco mi alma para que la sustente y mantenga con este alimento. El ordena que en su cena reciba su cuerpo y su sangre bajo los signos del pan y del vino, me manda que lo coma y que lo beba. Yo por mi parte no dudo, sino creo que verdaderamente me lo da y que lo recibo.”  Institucion VI, XVII, 32

TAL COMO EL PAN, TAL COMO EL VINO.

Los simbolos representan la realidad, es por eso que tal como el pan alimenta nuestro cuerpo, el cuerpo de Cristo alimenta nuestra alma. Se nos hace participes, de forma sacramental, de su carne de su sangre, y de sus huesos (leer Efesios 5:30). Asi como el vino nos conforta y nos alegra, asi mismo la sangre de Cristo al quitar nuestro pecado nos llena de gozo. La sangre esta relacionada con el pecado, pero la sangre de Cristo no tuvo pecado. Por eso nos limpia y nos llena de gozo. La administracion del sacramento de la cena debe hacerse con toda solemnidad, no porque adoramos a Cristo en el pan, ni nos arrodillamos ante la copa de vino, sino por lo que este acto y estos elementos representan. Segun la enseñanza de la Palabra de Dios, la cual Calvino interpreto y enseño de acuerdo a toda la teologia reformada, el cuerpo de Cristo esta presente realmente en el sacramento de la cena, no en el pan, no con el pan, no bajo el pan, pero presente; y no es porque El venga a cada iglesia donde se celebra, sino porque los creyentes somos subidos a El por el Espiritu a traves de la fe, y alli junto a El comemos su carne la cual es verdadera comida, y bebemos su sangre, la cual es verdadera bebida. “Alli donde este el cuerpo muerto, se juntaran las aguilas”(leer Mateo 24:28)

EN CUANTO A LOS PARTICIPANTES Y EL SIGNIFICADO.

He visto muchas veces que llegada la hora de repartir la cena, algunos hermanos de la iglesia se levantan y salen en silencio del templo. He visto tambien que otros permanecen en el templo, pero cuando se les ha ofrecido el plato de los elementos han hecho un signo de negacion con la mano al diacono para que siga de largo hacia otros hermanos. No han querido participar de la comunion de la cena. He visto tambien a un diacono privarle de tomar la cena a un miembro de la iglesia que ha estado en algun tipo de disciplina temporal, el cual ha querido tomar los elementos, pero el diacono entiende que ese hermano no debe tomar la cena, por lo tanto, le niega los elementos. He visto muchas cosas en la iglesia, y creo que todavia me falta.

Los hermanos que se abstienen de tomar la cena debido a que entienden no son dignos de tomarla, ya sea por alguna falta que cometieron, o algun pecado, con su abstinencia solo estan diciendo QUE VAN A SEGUIR COMETIENDO ESE PECADO, Y NO SE ARREPIENTEN DE EL. La cena del Señor no es para los angeles del cielo, ni para hombres perfectos. La mesa del Señor se sirve para pecadores que van camino a la gloria. La cena del Señor es la oportunidad de hacer una parada en nuestra vida, reconocer nuestros pecados y arrepentirnos de ellos. No hay por que no tomar la cena por algun pecado, porque precisamente el cuerpo y la sangre de Cristo fueron ofrecidos por el pecado. Los hermanos que se quedan en el templo pero se niegan a participar de la cena estan haciendo desprecio del banquete de Cristo. Alejarse de la Mesa del Señor es alejarse del Señor de la Mesa, por eso Cristo nos manda diciendo “tomad, comed” y “tomad, bebed”, y eso lo dice imperativamente. El que entra a un banquete y se sienta es porque va a participar de el. Pero si llegado el momento de comer, no come nada, se toma como desprecio al anfitrion. Cualquiera sea el caso, los que se levantan y se van, siendo parte de la iglesia, estan despreciando la invitacion a la mesa del Señor; y los que se quedan y no participan tambien hacen desprecio porque si se quedan es porque se cuentan dentro de los invitados, y al no participar hacen gran desprecio a lo que se les ofrece con bondad y liberalidad. Lo comun en ambos casos es que se abstienen por pecados o faltas, pero su negativa a tomar la cena esta diciendo que no quieren arrepentirse de eso, y todavia permaneceran en esa falta, perdiendo la oportunidad que les da el Señor de reconocer, arrepentirse y apartarse del mal.

Los que se abstienen de la mesa del Señor, sea yendose, o no participando, no entienden que el sacramento ha sido dado a la iglesia precisamente para crecer en santificacion, renunciando al mal y confiando en ser recibidos por Cristo para una comunion mas intima. El que renuncia a la mesa del Señor por pecados, debe tambien renunciar a cualquier otro cargo o desempeño que tenga dentro de la comunidad de fe. Quien no se ve digno de la mesa del Señor, tampoco debiera ministrar en Su Nombre. Pero el Señor prepara su mesa y nos invita con bondad a ella, esperando que nos arrepintamos y renunciemos a nuestros errores, no que lo dejemos plantado.

Un diacono no puede privar ni negar el pan y el vino a ningun hermano, bajo criterio y juicio propio. Los diaconos sirven, no gobiernan. Eso es potestativo de los ancianos o presbiteros de la iglesia. Si alguien es miembro de la iglesia y  no fuere trigo, sino cizaña, pero esta pasando como trigo, un diacono, u otro hermano no tienen derecho a privarle del pan y el vino segun su propio criterio. Si fuere falso, solo estara comiendo un pedazo de pan y bebiendo un sorbo de vino que caeran en su estomago. La bendicion del sacramento no le alcanzara, asi como la lluvia cae encima de una roca y resbala por ambos lados sin entrar en su interior. No se nos ha mandado a detectar escogidos, sino a tener comunion unos con otros. No hagamos el papel de Dios.

Debido a la clara enseñanza sobre el sacramento de la cena que aparece en 1Corintios 11, considero que los ministros oficiantes deben hablar claramente a la congregacion presente en ese momento sobre quienes son los que recibiran la bendicion del sacramento, y quienes no. Debe hacerlo de forma clara y entendible. Hay como una tendencia a no hacer sentir mal a los visitantes, o a los que no son miembros de la iglesia que estan dentro de los presentes en el momento de la cena, pero la iglesia debe ser clara en lo que enseña, no dando oportunidad que alguien excuse su proceder porque no fue enseñado correctamente. De todas formas, la cena del Señor no es un banquete material sino espiritual, y se disfruta en el espiritu.

Asi como en el A.T para participar de la Pascua habia que estar circuncidado, se requiere que ahora los que participen del Cordero pascual en la mesa del Señor, esten bautizados. La circuncision y el bautismo son signos de entrada y pertenencia al pueblo del Pacto. La Pascua y la cena del Señor son signos de la redencion y la permanencia dentro de dicho pueblo. La circuncision y el bautismo son un inicio. La pascua y la mesa del Señor son la permanencia.

Cuando profundizamos en el sentido y verdadero significado de estos sacramentos, ni el bautismo ni la cena continuan siendo lo mismo para nosotros. Lo digo por mi, que despues que entendi estas cosas, mi espiritu se inquieta cuando veo a un nuevo creyente dentro de un bautisterio, y cuando veo salir en silencio a un hermano sin participar de la cena del Señor.