iglesiaFin de año, tiempo de balance de las perdidas, de los logros, del éxito que se alcanzo o del que se esfumo. Año nuevo, tiempo de planes, proyectos, vista al futuro. Por eso considero que estas 50 cosas que nos perdemos cuando no asistimos a las reuniones de la Iglesia es una buena manera de comenzar a considerar el año nuevo.
Creo que son un buen aporte para que sepamos redimir el tiempo y priorizar las cosas mas importantes sobre las importantes, o las cosas mas excelentes sobre las mejores.
Que Dios nos ayude a emplear el precioso tiempo que nos regala para su gloria.

50 COSAS QUE TE PIERDES POR NO ASISTIR A LAS REUNIONES DE LA IGLESIA

1. Te pierdes de obedecer el mandato de no dejar de congregarte (Hebreos 10:24-25).

2. Te pierdes de amar a Dios con tu obediencia, y por resultado, el experimentarlo más profundamente (Juan 14:21).

3. Te pierdes de amar a Jesús amando a su esposa por la cual dio su vida (Efesios 5:25-27; Hechos 20:28).

4. Te pierdes de escuchar la Palabra de Dios proclamada, y el crecimiento espiritual que vendría de ello.

5. Te pierdes de escuchar aplicación de la Palabra de Dios a tu vida, tu comunidad, y tu cultura (1 Corintios 2:5; 2 Timoteo 4:1-2).

6. Te pierdes el aprender cómo leer la Biblia mejor por ser instruido por personas con dones divinos de enseñar y predicar.

7. Te pierdes la oportunidad de estar equipado para discernir doctrinas engañosas y peligrosas que niegan o cambian el evangelio (Efesios 4:11-14).

8. Te pierdes de animar a otros hacia el amor y las buenas obras, y también recibir el ánimo que otras te pueden dar (Hebreos 10:25).

9. Te pierdes de usar tus dones para edificar al cuerpo de Cristo para la gloria de Dios (1 Pedro 4:10-11; Efesios 4:11-14).

10. Te pierdes la oportunidad de beneficiarte de los dones de otros creyentes (1 Pedro 4:10-11; Efesios 4:11-14).

11. Te pierdes de beneficiarte de los líderes que Dios te ha dado (Efesios 4:11-14; Hebreos 13:7).

12. Te pierdes el someterte a los líderes que Dios te ha dado, y por consecuencia, de someterte a Dios mismo (Hebreos 13:17).

13. Te pierdes de ser pastoreado a través de los gozos y dificultades de la vida (Santiago 5:13-14; 1 Pedro 5:1-2).

14. Te pierdes el aprender de y seguir el ejemplo de tu pastor (1 Timoteo 4:12; Hebreos 13:7; Tito 2:7).

15. Te pierdes el rendir cuentas por tus acciones a través de la disciplina de la iglesia, que es la disciplina de Dios (Mateo 18:15-17).

16. Te pierdes de ministrar a otros con tu presencia, es decir, animar a otros por tu presencia y compromiso al pueblo de Dios (Hebreos 10:24-25; Hechos 4:32-33).

17. Te pierdes de estar capacitado para la obra del ministerio y el fruto que tal capacitación produce (Efesios 4:11-14).

18. Te pierdes de dar y recibir oración para crecimiento personal y necesidades personales (Santiago 5:16).

19. Te pierdes las bendiciones de la oración grupal y la instrucción que viene de escuchar las oraciones de otros (1 Timoteo 2:1-2; Hechos 6:1-6).

20. Te pierdes el cuidar de los pobres como cuerpo de Cristo, o el recibir cuidado necesario (Hechos 11:29; 2 Corintios 8:4; 1 Juan 3:17).

21. Te pierdes el servir a otros, quitando tu enfoque de ti mismo (Romanos 12:9-13).

22. Te pierdes estar en el centro de la voluntad de Dios, la cual es revelada más mientras lo obedecemos y renovamos nuestras mentes en su verdad (Proverbios 3:5-6; Romanos 12:1-2; 1 Tesalonicenses 5:15-18).

23. Te pierdes de celebrar el evangelio a través del bautismo (Romanos 6:4; Mateo 28:19).

24. Te pierdes la participación regular de la Santa Cena para unirte con creyentes a través de la historia para celebrar la obra salvadora de Cristo y su reino venidero (1 Corintios 11:23-26).

25. Te pierdes de la ministración de “los unos a los otros” entre hermanos y hermanas en Cristo (Juan 13:34-35; Efesios 4:12; Romanos 12:10-16; Gálatas 5:16; etc.)

26. Te pierdes el cantar alabanzas a Dios con la iglesia de Cristo (Colosenses 3:16).

27. Te pierdes el demostrar la unidad del evangelio al hacer amigos con personas diversas en un mundo dividido por raza, nacionalidad, clase económica, y lengua (Efesios 2:11-22; Efesios 4:3; Santiago 2:1; Apocalipsis 5:9).

28. Te pierdes el hablar la verdad en amor a otros creyentes que creen o practican doctrinas que no son bíblicas (Efesios 4:15-16).

29. Te pierdes de dar gozo al Señor como su pueblo reunido (Sofonías 3:17; Salmos 149:4).

30. Te pierdes de regocijarte al ver a personas creer en Cristo y abrazarlos como hermanos (Hechos 16:5).

31. Te pierdes de invitar amigos y familiares que no son creyentes a la iglesia para escuchar del Cristo que salva (Mateo 28:18-20; Colosenses 4:5).

32. Te pierdes de aceptar a otros como Cristo te ha aceptado (Romanos 15:7).

33. Te pierdes el experimentar cómo el amor de Dios es perfeccionado a través de su cuerpo (1 Juan 4:12).

34. Te pierdes el recibir la ayuda que la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios, y el pueblo de Dios te dan para crecer en madurez cristiana (2 Timoteo 3:16-17; Salmos 19:7; Efesios 4:11-14).

35. Te pierdes de experimentar el Espíritu Santo morando en la comunión de la iglesia (2 Corintios 13:14).

36. Te pierdes el recibir recordatorios de tu identidad y posición en Cristo (2 Corintios 5:17; Tito 3:3-7).

37. Te pierdes ser influenciado por hombres piadosos y mujeres piadosas que aman a Jesús más que el mundo, y la oportunidad de influenciar a otros (Tito 2:1-8).

38. Pierdes ver cómo Jesús, la cabeza de la iglesia, obra a través de su cuerpo para llevar a cabo su misión en el mundo (Efesios 5:23; Colosenses 1:18).

39. Te pierdes de amistades cercanas con personas que invocan al Señor con un corazón puro (2 Timoteo 2:22).

40. Te pierdes recordatorios de vivir una vida centrada en Dios, enfocada en sus planes para el mundo y tu papel en ellos (Efesios 1:3-7; Efesios 3:9­-10).

41. Te pierdes de entender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura, y la profundidad del amor de Cristo (Efesios 3:18).

42. Te pierdes la oportunidad de dar a Dios ofrenda de lo que te ha dado (2 Corintios 9:6-8).

43. Te pierdes la oportunidad de que la Palabra de Cristo more en ti en abundancia por cantos, himnos, y canciones espirituales (Colosenses 3:16).

44. Te pierdes de compartir los sufrimientos de Cristo por llorar con los que lloran y llevar las cargas de otros (2 Corintios 1:3-5; Romanos 12:15; Gálatas 6:2).

45. Te pierdes de dar a conocer la infinita sabiduría de Dios a los principados y potestades en los lugares celestiales a través de la iglesia (Efesios 3:9-10).

46. Te pierdes el potencial de recibir el llamado al ministerio (1 Timoteo 4:14; 1 Samuel 3).

47. Te pierdes el enseñar a otros, en palabra y hecho, cómo seguir a Cristo (Tito 2).

48. Te pierdes el recibir ayuda al luchar contra el pecado y ayudando a otros a luchar contra pecado (1 Pedro 2:11; Santiago 5:16; Gálatas 6:1-2).

49. Te pierdes el apoyar a misioneros como iglesia (Filipenses 4:16-17).

50. Te pierdes ver cómo la iglesia es edificada y fortalecida cuando cada miembro del cuerpo funciona como debe, madurando el cuerpo y edificándolo en amor (1 Corintios 12:12-20; Efesios 4:16).

(Kevin Halloran, Vida Cristiana)

jano«Gracias a Dios ya se nos va acabando la euforia de la saturnalia romana y a la que los profanos llaman “navidad de Cristo”, pero aún no es el final, aún nos queda la festividad de fin de año y la entrada del nuevo año.

Muchos le hablan al año como si éste fuese una persona y se preguntan qué pedirles al año nuevo, como si el año en sí mismo tuviese capacidad de pensar, sentir u obrar ¿A qué se debe esto?

Los romanos tenían otra deidad que representaba el pasado y el futuro, una divinidad a la que llamaban JANO, de ahí su etimología en inglés “January”, de donde toma nombre el mes de Enero en el castellano.

Obviamente este dios quedó en el baúl de los recuerdos y nadie rinde culto directo a esta falsa deidad en la actualidad, pero sus malas costumbres y ritos quedaron plasmados en nuestra cultura anticristiana, a la que por cierto hay que culturizar con una visión o cosmovisión correcta del Reino del Mesías. No se trata de sincretizar, ni de poner remiendos nuevos sobre trapos viejos -como ya se hace con la falsa navidad- sino de destruir completamente todo lo que es propio del paganismo para construir una sociedad donde se haga palpable el Reino de Cristo.

Los paganos antiguos, al igual que en la actualidad, hacían todo tipo de rituales y actos supersticiosos para ver cómo les iría en el nuevo año o para que les fuese de la manera que ellos esperaban. Esto en un mundo sin Dios y sin esperanza es de lo más normal, aunque no hay justificación alguna y menos ante los ojos de Dios. Unos usan ropa interior roja, otro las uvas de la suerte, otros el champán, otros van al mar y hacen baños rituales de limpieza, y dependiendo de cada país y cultura harán mil cosas distintas.

Satanás, el padre de toda mentira, sabiendo que tiene al mundo gentil bajo su engaño se ha ensañado con la iglesia, especialmente ahora que la Venida del Señor se acerca y con ella su destrucción ¿De qué manera sutil ha querido introducir sus supersticiones en la iglesia?

Desgraciadamente vemos en las iglesias “cristianas” una especie de brujería y adivinación completamente opuestas al Cristo y al Espíritu de los Evangelios. Encontramos que muchos se reúnen a orar a las 12’00 en punto, como si orar en otro momento careciese de “poder” o fueran oraciones ineficaces. Otros entran en guerras espirituales terribles con un pánico propio de incrédulos ante el nuevo año para que Dios les proteja de los futuros ataques de diablo que consideran “omnipotente”. Hay velas, bullicios, llantos, gritos, frenesí y todo tipo de desorden más propio del culto a los baales durante los tiempos de Elías que del culto regulado por el Dios vivo y verdadero ¿No hacen esto los paganos con otras maneras y formas pero con el mismo espíritu? Se acercan a las iglesias buscando a sus profetas o apóstoles de turno para que les digan qué les va a acontecer durante el nuevo año como si se tratara de una especie de adivino o astrólogo, o una especie de “horóscopo cristiano”, entrando así en un juego tan peligroso en el que el espíritu operante no es otro que el mismo espíritu del maligno que ahora opera en los hijos de desobediencia. Les intriga el futuro y quieren descorrer el velo para saber qué les acontecerá, como si Dios no fuese Señor del 2017 y tuviese todo bajo su control absoluto. Se acercan a Dios con reclamos como si Éste fuese el genio de la lámpara concediendo deseos a niños caprichosos. Para ninguno de estos “cristianos” la Biblia es suficiente ¿Cómo podemos llamar a todo este tipo de actos, ritos y formas de culto sino “brujería cristiana”? Quieren saber cómo le irán los negocios, si su familiar enfermo sanará, si deben cambiar de domicilio, si se casarán o si los asuntos que tienen en litigios les serán resueltos.

Pocos piensan en que Dios hará lo que quiera hacer, que su voluntad es perfecta, que las cosas ocultas son de su incumbencia exclusiva y que a nosotros solo nos corresponde tomar la cruz de Cristo y seguir adelante hasta alcanzar la gloria.

¿Quieres saber lo que te depara el 2017 como cristiano? Te esperan tentaciones, pruebas, adversidades, oposición y aflicciones por causa de Cristo si verdaderamente eres su discípulo y llevas Su Palabra. Pero en todo esto la gracia de Dios estará sobre ti para que puedas resistir y mantenerte firme para que hagas Su Voluntad.

Tu voluntad, tus deseos, tus anhelos no son importantes. Tu felicidad tampoco. Cristo no vino al mundo para ser feliz sino para hacer la voluntad del Padre que le había enviado y tú debes mirarlo como lo mira Cristo, pues para eso eres un seguidor/a suyo. Si Cristo hubiese buscado la felicidad personal no hubiese muerto en la cruz y no habría salvación para el pecador. Tampoco vino para hacerte feliz a tí sino para sacarte de la inmundicia y hacerte santo por su sangre derramada.

Dijo Martin Luther King que no estamos aquí para ser felices sino para hacer la voluntad de Dios por encima de todas las cosas, pase lo que pase y cueste lo que cueste ¡Ese es el Espíritu del Evangelio! Huye de los profetas susurradores, de los pastores halagüeños, de los labios lisonjeros…¡Parate firme, toma tu cruz y lleva con la cabeza alta los oprobios de Cristo! Recuerda que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la Gloria venidera que ha de manifestarse en los que son de la fe de Jesús, y recuerda que esa Gloria no es aquí sino en la ciudad celestial, la que ya se aproxima junto al Gran Rey. Huye de esos “cultos de adivinadores”, no vayas tras hombres iluminados ni tras profetas falsos que engañan al pueblo de Dios prometiendo paz y prosperidad o regalando ministerios a diestro y siniestro. Acude con un corazón contrito ante el Dios Todopoderoso, el cual, hasta ahora, permanece sentado en su Trono de Gracia para darte Su socorro. Cristo es suficiente. Su Palabra es suficiente. El Señor Viene Pronto. Amén!»

Pr. Juan Sanabria Cruz

(el Pr. Juan Sanabria es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada en Gran Canaria, Islas Canarias)

navidad“En la navidad celebramos el cumpleaños de Jesús”…..he escuchado muchas veces eso cuando llega esta temporada cada año. El arbolito adornado de bolas de colores y luces, los regalos al pie, adornos por todos lados, los mercados abarrotados satisfaciendo la fiebre de regalos que se desborda, comidas, anuncios, Santa Claus con su trineo, tarjetas de navidad, llamadas por teléfono, saludos eventuales de la gente en la calle, no importa si son cristianos o no, todos dicen “Feliz Navidad”, arbolitos en los templos, en las licorerías, en los hogares de cristianos y no cristianos, todo parece estar bien, todo el mundo celebra lo mismo, la euforia navideña es innegable. Pero como los creyentes no deberíamos medir las cosas por los sentimientos humanos sino por la Palabra de Dios, es bueno analizar, no la forma de esta fiesta sino el fundamento, esto es, el nacimiento de Jesús, el cumpleaños de Jesús. ¿Que implicaciones teológicas tiene esta fiesta?
La fiesta de la navidad, ademas de ser una celebración mundano-cristiana porque es una fiesta que el mundo pagano le presto al cristianismo, ya que al no haber ninguna estipulada en las Escritura, tuvieron que inventarla y echarle mano a lo que hacían los paganos a sus dioses, es tambien una fiesta que tiene implicaciones heréticas cristologicas anti-trinitarias.
Se hace énfasis solo en la naturaleza humana de Jesús, el Verbo Eterno de Dios.
El Eterno no cumple años, no tiene principio de días ni fin de vida (Hebreos 7:3)
Cuando se hace énfasis en celebrar el cumpleaños de Jesús en una fecha arbitraria y se hace año tras año como el cumpleaños de quien no cumple años porque es Eterno, se hace un sutil acercamiento a negar el Verbo de Dios Encarnado, el cual es 100% Dios y 100% hombre. No existe tal cosa como celebrar solo la parte humana del Verbo Eterno de Dios.
La Encarnación fue el milagro de Dios por el cual el Verbo Eterno se hizo hombre, pero esas dos naturalezas, luego de la Encarnación, NO SE SEPARAN. Los cristianos somos los que creemos y enseñamos la unidad de la persona. No podemos tratar a Jesús como humano solamente, ni como divino solamente. El es el Dios-Hombre, 100% Dios, 100% hombre.

La mayoría de las herejías cristologicas lo son porque unen o separan sus naturalezas, negando siempre una de las dos. Los cristianos trinitarios no separamos ni unimos las dos naturalezas sino que creemos, predicamos y enseñamos la unión hipostatica del Verbo de Dios, esto es, la unidad de la persona. Lo divino y lo humano no se mezclan, sino que se unen en una persona: Jesús, el Eterno Hijo de Dios.

 

En este cuadro aparecen extractadas las diferentes herejías cristológicas anti-trinitarias:

herejias3

Ahora podemos comprender por que Dios oculto la fecha de su nacimiento y tampoco mando a celebrar su nacimiento, ahora podemos comprender las palabras apostólicas de que si un día conocimos a Jesús según la carne, ya no lo debemos conocer mas así.

«…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así
(2 Corintios 5:16)
A continuación citamos lo que dice la Confesión de Fe de Westminster, que es lo mismo que dice la Confesión Bautista de Fe, respecto a esta doctrina.
«El Hijo de Dios, la Segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre sí la naturaleza humana1 con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, aunque sin pecado2. Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella3. Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron   
inseparablemente en una Persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna4. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre5. 1. Jn. 1:1, 14; 1 Jn. 5:20; Fil. 2:6; Gá. 4:4.

2. He. 2:14, 16, 17 y 4:15.
3. Lc. 1:27, 31, 35; Gá. 4:4.
4. Lc. 1:35, Col. 2:9; Ro. 9:5; 1 Ti. 3:16; 1 P. 3:18.
5. Ro. 1:3, 4; 1 Ti. 2:5.
(Confesión de Fe de Westminster, capitulo 8)
(Confesión Bautista de Fe, capitulo 8)
 Jesucristo no es mas el niñito del pesebre de Belén al cual hay que celebrarle el cumpleaños cada año, El es el Eterno Hijo de Dios, el perfecto Dios-Hombre, que vive y reina para siempre. Celebrar su cumpleaños cada año el 25 de diciembre, es un sutil acercamiento a negar el dogma cristologico que creemos y enseñamos los cristianos todo el resto del año.
La navidad es otro de los sutiles engaños del Enemigo de la Iglesia. ¡No se puede celebrar el cumpleaños de quien es Eterno y vive por los siglos!
Si la navidad es la fiesta para celebrar el cumpleaños de Jesús, es la peor forma de celebrar a quien es el Eterno Hijo de Dios.
¡Iglesia, despierta!

jeroboamJeroboam I, rey del reino del norte en la monarquía dividida que vino luego del reinado de Salomón en Israel. Agobiado por sus propios celos monárquicos contra el rey Roboam del reino del sur, invento una estrategia para que el pueblo del norte no fuera hasta Jerusalem a adorar. Levanto dos lugares sagrados de culto a Jehova, uno en Dan y otro en Betel, pero en ambos altares puso un becerro de oro y enseño al pueblo a que ese “dios” fue quien los saco de Egipto y al que tenían que rendir adoración y darle gracias. Este rey profano el culto a Jehova, poniendo en su altar un ídolo. Pero leamoslo directo de la Biblia, que es mucho mejor:

25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.

28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.

31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

32 Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.

33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.»    Reina-Valera 1960 

No solo profano el culto a Dios sino que instituyo una fiesta solemne, litúrgica, que no había sido mandada por Dios, en una fecha inventada por su propia mente.

La respuesta divina a tal profanación no se hizo esperar. Leamos que fue lo que sucedió a este rey profano.

 

1Reyes 13

“He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso,

aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.

Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: !!Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.

Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.

Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.”

Lo que hizo Jeroboam en aquel tiempo es lo mismo que hizo el papa Julio I en el año 385 d.C con lo que hoy se conoce como la fiesta de Navidad. El papa romano quiso “cristianizar” una fiesta pagana idolatra, la fiesta litúrgica al dios Saturno, conocida como la Saturnalia, que se hacia en Roma desde el 21 de diciembre, que era el solsticio de invierno. En realidad, el intento del papa de cristianizar la fiesta pagana fue al revés, la fiesta idolatra termino metiéndose en la Iglesia lo cual permanece hasta hoy.
Julio I hizo lo mismo que Jeroboam. Instituyo una fiesta litúrgica, e invento un día para celebrar el nacimiento de Jesus: el 25 de diciembre.

Julio I y el papado romano hicieron lo mismo que Jeroboam pero al revés. Jeroboam puso un ídolo en el altar de Jehova. Los papistas tomaron a Jesucristo y lo pusieron en el altar de un ídolo.

Los cristianos evangélicos protestantes hoy siguen el calendario litúrgico papista y celebran esta fiesta mundana a la cual le dan una connotación cristiana. Estan haciendo lo mismo que el antiguo reino del norte cuando iban a adorar a Jehova en Betel y en Dan. Aquellos le daban gracias a un becerro de oro sobre el altar de Jehova. Hoy se le da gracias a Jesucristo puesto sobre el altar de Saturno.

La fiesta de Navidad, instituida por el hombre y no por Dios, lo que le hace creer a los cristianos es que dan gracias al niño Jesus acostado en el pesebre, cuando realidad el niño Jesus fue acostado en el altar del falso dios Saturno.

Iglesia, despierta!

La Navidad no es una fiesta cristiana ni tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, aunque de forma sincretica usen el nombre de Jesus para sustentarla. En todo caso, están usando el nombre de Dios en vano y es otra profanación de su santa Ley. El cristianismo tambien es ético y los cristianos estamos llamados desde el Evangelio a no conformar nuestro entendimiento al mundo sino a saber discernir lo santo de lo profano.

Si la profanación de Jeroboam e Israel recibió justa retribución, ¿creemos nosotros que cualquier profanación del culto a Dios que hoy se haga va a quedar impune? ¿Tendran que volverse leprosas las manos que hoy levantan arboles consagrados a ídolos dentro de los templos cristianos y hogares cristianos para que entendamos que Dios no aprueba tal cosa?
Si este gran pecado de Jeroboam e Israel esta escrito en la Biblia que todos los cristianos tenemos y leemos, que los pastores enseñan en sus congregaciones, ¿necesitamos nosotros que baje un angel del cielo para que nos diga que es lo que esta bien o esta mal?

«Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.» (Ezequiel  22:26)

Las palabras del profeta enviado por Dios se cumplieron. Vino Josias, años después, e hizo una gran reforma religiosa (ver 2 Reyes 22 y 23), es la misma reforma religiosa que vino en el siglo XVI que removió todo el falso culto a Dios y toda doctrina falsa que encerró a la Iglesia de Cristo por 15 siglos. Esa es la misma reforma que va haciendo falta ya en la Iglesia de hoy donde pastores e iglesias creen que el culto a Dios puede ser obra de la invención humana y ha dejado de ser culto para convertirse en show y espectáculo. La Iglesia es llamada a adorar a Dios a la manera de Dios y bajo la guía inequívoca de las Santas Escrituras.

La Navidad es la fiesta donde se adora a Dios poniendo a su Cristo sobre el altar de un ídolo.

saturno(Tomado y copiado sin alteración, del Blog, “DESPIERTA TU QUE DUERMES Y TE ALUMBRARA YAHSHUA”, es un fragmento de su articulo, “La adoración de Saturno en la actualidad”)

SATURNO ES ADORADO POR LOS CATÓLICOS

La religión católica también está impregnada del culto a Saturno.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, por lo que intentó sustituirla.

Las Saturnales se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura, del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno).

Eran siete días (de Navidad a Año Nuevo en la actualidad) de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de “Jesús”, con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.


La ponchera de la bebida de la Navidad tenía su duplicado exacto en la “Fiesta de la Embriaguez” de Babilonia, y muchas de las otras costumbres conservadas entre nosotros en Navidad tenían la misma procedencia. Las velas encendidas en la víspera de la Navidad en algunas regiones de Inglaterra, y usadas mientras dura la fiesta, eran encendidas igualmente por los paganos la víspera de la fiesta del dios babilónico para honrarlo, porque era una de las peculiaridades distintivas de su culto el tener velas de cera encendidas en sus altares. El árbol de Navidad, ahora tan común entre nosotros, era igualmente común en la Roma y en el Egipto paganos. En Egipto, ese árbol era la palmera; en Roma era el abeto. La palmera simbolizaba al Mesías pagano, como Baal-Tamar; el abeto lo simbolizaba como Baal-Berit.

La madre de Adonis, el Dios-Sol, la más grande divinidad mediadora, de la cual se decía místicamente que había sido trasformada en un árbol y que, encontrándose en tal estado, había dado a luz a su divino hijo. Si la madre era un árbol, el hijo tenía que haber sido reconocido como el “Hombre-rama”. Y esto explica plenamente la quema del Leño de Navidad la víspera de la fiesta y la aparición del árbol navideño en la mañana siguiente. Como Zero-Ashta, “La simiente de la mujer”, cuyo nombre también significa Ignígena, o “Nacido del fuego”, tenía que prender el fuego en la “Noche-Madre” para que pudiera nacer al día siguiente del fuego como la “Rama de Dios”, o el Árbol que produce todos los dones divinos para los hombres. 

Pero, podría preguntarse: ¿por qué se tiene que prender el fuego bajo el símbolo de un leño? Para comprender esto, debe recordarse que el niño divino nacido en el solsticio de invierno, nació como una nueva encarnación del gran dios (después de que ese dios fue hecho pedazos), con el propósito de vengar su muerte en sus asesinos. El gran dios muerto en el apogeo de su poder y de su gloria, era simbolizado como un árbol enorme, despojado de todas sus ramas, y cortado casi a ras de tierra. Pero Esculapio – la gran serpiente – símbolo de la restauración de la vida, se enrosca en torno del tronco muerto, y he aquí que a su lado brota un árbol joven, un árbol de una clase completamente diferente, que está destinado a no ser derribado jamás por un poder hostil; este árbol es precisamente una palmera, el bien conocido símbolo de la victoria. En Roma, el árbol de Navidad, como ya se ha dicho, era un árbol diferente, el abeto; pero la misma idea que está implícita en la palmera, lo está igualmente en el abeto, por lo que simbolizan secretamente al dios renacido como Baalberit, el “Señor del Pacto“, y así se representaba la perpetuidad y la naturaleza eterna de su poder ahora, cuando después de haber caído ante sus enemigos, se había levantado triunfante sobre todos ellos. Por tanto, el 25 de diciembre, el día que se guardaba en Roma como el día en que el dios reapareció victorioso sobre la tierra, siendo considerado como el Natalis invicti solis, “el día del nacimiento del Sol invencible”. El leño de Navidad es el tronco muerto de Nimrod, deificado como dios-sol, pero derribado por sus enemigos; el árbol de Navidad es Nimrod redivivus, el dios sacrificado que vuelve a la vida. 

A la luz reflejada por las declaraciones anteriores… (podemos) ver la costumbre singular que todavía se mantiene en el Sur en la víspera de la Navidad, de besarse bajo la rama de muérdago. En la superstición druida, esa rama de muérdago que, como hemos visto, procede de Babilonia, era una representación del Mesías, “El varón del renuevo”. El muérdago se consideraba como una rama divina, como una rama que bajó del cielo y creció sobre un árbol que brotó de la tierra. Así, por el injerto de la rama celestial en el árbol terrenal, el cielo y la tierra, que el pecado había separado, se unieron, y de este modo la rama de muérdago se convirtió en la señal de la reconciliación divina para con el hombre, siendo el beso la bien conocida señal del perdón y de la reconciliación. (“Las Dos Babilonias”, Alexander Hislop, cap. 3)

YA LO HE DICHO MUCHAS VECES: TODAS LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES CONOCÍAN LA PROMESA DE LA “SEMILLA DE LA MUJER” Y LA ESPERABAN, DE MANERA QUE POR ESE MOTIVO ENCONTRAMOS ESTA “COINCIDENCIA” (QUE NO ES TAL) EN TODAS ELLAS, Y POR ESO TAMBIÉN RESULTÓ TAN FÁCIL A SATANÁS ENGAÑARLOS A TODOS.


 

belenEl nacimiento de Jesús, sin dudas, es parte de la encarnación del Verbo. Pero Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús. El ángel le hablo a Jose y a Maria, privadamente, de forma intima, los ángeles le hablaron a los pastores asustados, en la madrugada. Nadie mas los vio ni los escucho. Jesús nació en el sucio establo de Belen, y ni siquiera los de Belen se enteraron que el Mesías de Israel había nacido. Dios fue muy sobrio y privado con el nacimiento de Jesús. Ni siquiera revelo el día de su nacimiento. Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús, ni ha mandado a celebrar su nacimiento en un día especifico del año, eso es una invención humana que no pertenece a la Iglesia de Cristo.

Cuando nos quedamos allí en el pesebre, y le damos el énfasis que Dios no le dio, estamos dejando de poner énfasis en lo que Dios si hizo énfasis: ¡el ministerio mesiánico de Jesús!! Cuando nos quedamos extasiados por el balbuceo del bebe del mesón nos perdemos subir con el a Jerusalem y ver como discutía con los doctores de la Ley, nos perdemos hacer énfasis en imaginarnos la cara de Juan cuando vio al Cordero de Dios venir a el en el Jordán para ser bautizado y cumplir con toda justicia y mandamiento. Cuando nos aferramos a Belen, nos perdemos los grandes milagros de Galilea, nos perdemos aprender del Sermon del monte, nos pasan de largo las enseñanzas de sus parábolas, nos desentendemos de saber acerca del Reino de los cielos y con cuantas cosas lo comparo. Cuando nos enredamos en la fiesta navideña mundana con sus viajes y paseos de descuento no podemos meditar sobre la ultima visita del Mesías a Jerusalen montado en un burrito, no podemos llorar con el mirando a la ciudad amada desde lo alto, no podemos comprender porque se lamentaba sobre ella. Cuando nos aferramos en el énfasis del nacimiento, y en mezclarlo con esta fiesta mundana de la navidad, no podemos sentarnos con el en ese aposento alto donde comió por ultima vez con sus amados discípulos. No entenderemos bien como los preparo y para que los preparo.
Entretenidos con el árbol navideño, y los regalos no vamos a ver salir a Judas para traicionarle vendiéndolo por 30 miseras monedas de plata. Cuando nos dejamos envolver por ese místico y supersticioso “espíritu de la navidad” no podremos comprender como el Espíritu le sustento en esos momentos tan difíciles del Getsemani, cuando de rodillas clamaba por esa copa amarga que debía beber. Cuando nos quedamos extasiados al pie del pesebre, no podremos ver la multitud ingrata que le grita ¡crucificale!, no podremos ir con el por el camino del Golgota para comprender su dolor. Cuando nos quedamos sentados en el sucio piso del establo de Belen, no podremos decirle al mundo que fue lo que ocurrió en el monte Calvario, en una cruz romana.
Cuando nos dejamos arrastrar por el mercadeo mundano de esta fiesta mundana, no podremos meditar en el divino canje que hizo Dios en la cruz y decírselo al mundo.
Nos quedamos haciendo énfasis en Belen y no podemos decirle al mundo que la tumba no pudo contener al crucificado y que la piedra fue echada a un lado por el poder de Dios que le levanto al tercer día de los muertos para dar vida a los que estábamos muertos en delitos y pecados.
Cuando nos quedamos extasiados en Belen y en el pesebre, no le podemos anunciar al mundo, algo en lo que Dios si ha hecho énfasis: la segunda venida del Mesías en gloria y majestad! Ese evento no tendrá nada de intimo, privado ni silencioso. Todo ojo le vera, por eso todo oído debe escuchar su anunciamiento.

Cuando nos quedamos en Belen, hacemos énfasis en lo que Dios no hizo énfasis y paramos por un mes de decirle al mundo todo lo que Dios si quiere que le digamos y que no dejemos de decirle. El mundo no entiende lo que significa ¡feliz navidad! aunque lo repita por tradición, porque no conocen al que da esa felicidad, que no consiste en arbolitos alumbrados, regalos, comidas, y ropa nueva.
El mundo puede “celebrar” el nacimiento del niño Jesús porque ese niño del pesebre no les confronta con su pecado ni es el que les dice, “arrepiéntanse y dejen sus malos caminos”.
¡El silencio del pesebre no puede apagar el grito de la cruz, “consumado es!

Iglesia, las palabras del profeta Samuel, no se las llevo el viento, todavía están escritas:

«¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.» (1Samuel 15:22)

¡Que Dios nos de sabiduría y entendimiento en todo!

En el amor del Señor,

Felipe Gonzalez,
presbítero activo en OCPC

portada2Querid@s herman@s y amig@s lectores de IGLESIANDO, les comunicamos que hemos abierto una pagina de Facebook la cual hemos titulado, “Visión Apostólica Reformada”, con el propósito de poder proclamar y enseñar la sana doctrina reformada con mayor alcance.

Pueden compartirla con sus contactos en las redes sociales, amigos y vecinos, que muchos sean llevados al pie de la cruz.

En el amor del Señor,

Felipe