la ley de dios“En la cruz fue abolido el Antiguo Testamento”. Esta frase la lei hace poco en un escrito de alguien que dice que es cristiano pero que a la vez dice que ya el cristiano no tiene nada que ver con la ley de Dios. Quizas el mismo no lo sepa, pero eso que esta diciendo es una antigua falsa doctrina llamada ANTINOMIANISMO, que es parte y fruto de la herejia Dispensacionalista fundada y promovida por John Nelson Darby y su sucesor, C. I. Scofield.

El Antinomianismo (anti-ley) es una doctrina falsa que proviene del Dispensacionalismo. Este, con su fiebre de separarlo todo, tambien separa la ley y la gracia como si en la ley de Dios no se hablara de la gracia y en la gracia de Dios no se tuviera en cuenta la ley. En la Ley estaba el testimonio del Mesías (leer Juan 12:34 y Juan 5:46)

Hay mucha confusión con este asunto de la ley y la gracia.
El libro de los Hebreos es indispensable para entender este aspecto de la doctrina.
Específicamente el capitulo 7 habla de lo mas esencial para entender esto:

1) Ningún pacto entre Dios y el hombre entra en vigor a menos que sea apoyado y sostenido por un sacerdocio

2) El sacerdocio aaronico no tuvo el propósito de ser final y definitivo ni fue puesto para llevar a la perfección o madurez. Enseño a la Iglesia la ley pero todavía detrás de un velo porque no era el tiempo de manifestar el amor del Evangelio. Mostraba a Cristo pero bajo sombras, figuras y tipos.

3) Bajo el sacerdocio aaronico, el profeta y legislador fue Moisés y el sacerdote fue Aaron. Bajo el sacerdocio de Melquisedec, los tres poderes fueron transferidos a Cristo que es investido como Legislador (Rey) Profeta y Sacerdote.

4) Tanto el ministerio de Moisés como el de Aaron fueron transitorios. El ministerio de Cristo es eterno.

5) La ley fue dada y enseñada bajo el sacerdocio aaronico pero este no fue eficaz para establecer plenamente le ley, por eso, fue necesario otro sacerdocio y otro sacerdote (Melquisedec / Cristo)

6) Cuando fue cambiado el sacerdocio, era necesario tambien hacer cambio de ley. (Hebreos 7:12) ¿Cual ley fue quitada y cambiada? R/ toda aquella parte de la ley que pertenecía al sacerdocio antiguo que fue abolido.
La parte de la ley que pertenecía al antiguo sacerdocio aaronico desapareció con este. La ley moral de Dios permanece bajo el nuevo orden sacerdotal (Melquisedec) y con el nuevo sacerdote (Cristo)

CONCLUSION: Hay que distinguir entonces, ¿que fue abolido y que permanece?. En Hebreos 7 se explica claramente que cuando se habla de LEY en ese contexto, se refiere a todo aquello que pertenecía al sacerdocio aaronico que fue abolido con la institución del nuevo sacerdocio melquisedetico en Cristo.
Pero obviamente, todo lo demás que esta en la Ley, que pertenece a la ley moral de Dios, ESTA VIGENTE Y NUNCA FUE REMOVIDO!!!

El creyente que esta bajo el ministerio del sacerdocio de Cristo no tiene nada que ver con el sacerdocio aaronico abolido ni tampoco con la parte de la ley que le sustentaba, abolida tambien junto con el sacerdocio. Ya no esta “BAJO LA LEY” en el sentido que ya su maldición y condenación no le alcanzan, pero el creyente si esta EN LA LEY DE DIOS, porque esa fue la promesa profética que el Espíritu Santo dio por boca del profeta Jeremías sobre el nuevo pacto, “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” (Jeremías 31:33). ¿Como podrá desentenderse un cristiano de la Ley de Dios, si la tiene estampada por el Espíritu en su mente y corazón? Un verdadero creyente no puede aborrecer la Ley de Dios, pues como dice el salmista, la Ley de Dios es su delicia, su gozo, su meditacion y mas dulce que la miel (Salmo 119), La Ley de Dios nunca pasara conforme dice la misma Escritura, “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
(Isaias 40:8)

Felipe Gonzalez, presbítero en OCPC

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bautismo

► LA DOCTRINA DEL BAUTISMO

Las Iglesias Reformadas creen que es un deber y un privilegio bautizar a los niños de miembros de la Iglesia. Esta doctrina no se mantiene en razón de la tradiciones humanas sino en razón de la enseñanza bíblica. Esto se ve en el siguiente resumen.

• La Biblia vincula la circuncisión del Antiguo Testamento con el bautismo del Nuevo Testamento como es sacramento iniciador del pueblo de Dios. Como tal se ve claramente que la circuncisión tiene el mismo significado espiritual que el bautismo.

1. Ambos sacramentos significan unión con Cristo.
– Circuncisión: La bendición más alta del Pacto Abrahámica era unión con Dios. (Génesis 17:7) La circuncisión señala a esta realidad espiritual. (Génesis 17:13; Hechos 7:8)
– Bautismo: La formula del bautismo dada en Mateo 28:19 indica unión con el Dios trino. Además, Romanos 6:4-6 expone la realidad espiritual del bautismo como unión con Cristo en su crucifixión, muerte y resurrección. Dense cuenta de cuantas veces se utiliza la palabra “juntamente” y la frase “con el.”

2. Ambos sacramentos simbolizan la eliminación de la polución del pecado.
– Circuncisión: Esta idea se da en Génesis 17:14 cuando Dios dice que un varón en la casa de Abraham que no se circuncida “será cortado del pueblo; ha violado mi pacto.” Al circuncidarse significa al separase del mundo pecaminoso. (cp. Deuteronomio 10:16; 30:6; Jeremías 4:4; 6:10)
– Bautismo: Colosenses 2:11-12 expone el significado de la circuncisión como “echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal” y conecta este sacramento con el bautismo.

3. Ambos sacramentos señalan la justificación por fe.
– Circuncisión: Romanos 4:1-11 enseña que el sacramento de la circuncisión impartida a Abraham y a su familia era la señal y el sello de la justicia de la fe. (cp. Génesis 15:6; 17:10)
– Bautismo: En Filipenses 3:3 Pablo declara que la fe en Cristo nos salva y no el sacramento de la circuncisión. (Hubo personas que todavía pensaban que la circuncisión era esencial para la salvación.) La circuncisión fue abolida oficialmente en la Iglesia Primitiva en Hechos 15 y Colosenses 2:10-11 indica que el bautismo lo reemplazó. Además, Hechos 2:38; 22:16; y I Pedro 3:21 presentan el bautismo como la señal de la justificación de los pecados.

• El Nuevo Testamento expone una continuidad entre la manera en que Dios actuaba en el Antiguo Testamento y la manera en que actúa después de Cristo. Si Dios concedió el sacramento iniciador a los niños en el Antiguo Testamento, debemos esperar que en el tiempo de la abundancia de gracia en Jesucristo que Dios también les concedería a los niños el sacramento iniciador. Y, esto es precisamente lo que vemos en el Nuevo Testamento.

1. En Romanos 4:16 Abraham se describe como el padre de todos los que creen en Jesús y, por eso, somos herederos de las mismas promesas. (cp. Gálatas 3:6-9) Es correcto, pues, considerar que Dios trate a su pueblo en el nuevo pacto de igual modo.

2. La circuncisión en el Antiguo Testamento era administrada a los niños varones en la familia de Abraham por mandato de Dios, demostrando que su gracia extendía de una forma especial a los niños. (Génesis 17:9-14; 21:4; Éxodo 4:24-26) A los niños, pues, se les consideró como miembros de la Iglesia en razón de la fe de sus padres. (Josué 8:35; II Crónicas 20:13; Esdras 8:21; Nehemías 12:43) Dios siempre enfatizaba la importancia de la familia en su programa de la salvación. (Génesis 18:18-19; Deuteronomio 6:4-9)

3. Cristo y sus apóstoles uniformemente hablaron y trataron a los niños bajo la idea que permanecían en la misma relación que habían tenido siempre con la Iglesia. (Jesús: Mateo 19:14; Lucas 18:16; Apóstoles: Efesios 1:1 con 6:1-3; Colosenses 1:1-2 con 3:20; I Corintios 7:14) Y en la Iglesia Primitiva se nos relata que hubo varios bautismos de familias enteras que sin duda alguna incluían niños. (Hechos 16:15, 33; 18:8; I Corintios 1:16).

— Pastor Juan Sanabria.

santa cena 2Generalmente se hace una vez al mes. Es una ceremonia sencilla y breve. El pastor casi siempre dice lo mismo.Lo cierto es que quizás estas cosas hacen que los creyentes no mediten en la importancia de la cena del Señor y pase a ser como algo rutinario, que hay que hacer apurados para terminar el culto e irnos a casa a ver el partido de fútbol o de baloncesto. 

Lo cierto es que no por sencilla, breve y periódica esta ceremonia sacramental debería ser tomada como a la ligera pues tiene profundos y ricos frutos espirituales para los creyentes los cuales quisiera compartir con los lectores de IGLESIANDO.

1).- ES UN PRIVILEGIO SER INVITADOS POR EL SEÑOR A SU MESA. 

En la ultima pascua de Jesús se instituye la cena. Una sale de la otra como una continuidad sacramental solo cambiando algunas cosas como que ya el cordero no era necesario comerlo mas pues iba a ser sacrificado una vez y para siempre. Una sale de la otra porque el Pacto es el mismo, solo cambio la forma externa del sacramento. Así tambien sucedió con la circuncisión y el bautismo. El Señor no manda a “id y haced discípulos a todas las naciones, circuncidandolos….” sino a “id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos”(Mateo 28:19). Así mismo, en el aposento alto de Jerusalem, el Señor, rodeado de sus discípulos, partió el pan y les dio, sirvió el vino y les extendió la copa pidiéndoles que hicieran eso en memoria de El (Lucas 22:19). Ya no son solo sus doce discípulos, la mesa del Señor se ha llenado de invitados por El, todos esos discípulos de todas las naciones se acercan a su mesa a participar del pan y de la copa. Ya la mesa no esta solo en Jerusalem, sino que ha sido puesta delante de todas las naciones, por lo tanto, es un privilegio que no deberíamos tener en poco, sino participar con gratitud y gozo….. ¿Con que actitud participas de la cena?

2).- LA CENA ES SEÑAL Y SELLO DE LA GRACIA DE DIOS MOSTRADA EN SU PACTO

Los sacramentos son señales externas, visibles, de la gracia de Dios. Es lo que Agustín de Hipona le llamaría en su tiempo “palabra visible”. Ellos son tambien sellos que aseguran como Dios en su liberalidad y gracia derrama esas bendiciones sobre el pueblo de su Pacto (Romanos 4:11). El sacramento de iniciación es el bautismo, el sacramento de continuidad es la cena. Por lo tanto, cada vez que la cena del Señor es servida en la Iglesia es una confirmación de la gracia del Pacto de Dios con su pueblo. Cuando tomamos la cena, entre otras cosas, estamos confirmando nuestra permanencia y continuidad en el Pacto de Dios con su pueblo. ¡Que bendición tan grande!

3).- LA CENA ES OPORTUNIDAD DE CONFESIÓN, ARREPENTIMIENTO Y RENOVACIÓN

La cena del Señor tambien nos da la oportunidad de ordenar nuestras vidas conforme a la Palabra de Dios. La Palabra nos llama a participar de ella dignamente (1 Corintios 11: 27-34) ¿que es participar dignamente? Si en la cena estamos haciendo memoria del sacrificio del Señor por el pecado no se supone que debamos participar de ella con pecados inconfesos. Entonces, es tiempo de revisar nuestras vidas y confesar todo pecado, arrepentirnos de ellos, si hay litigios o pleitos con otros, ponernos a cuentas y reconciliarnos. Muchos se cohíben de participar de la cena porque no han arreglados sus cosas, porque consideran que esa es la solución: no participar, pero esa no es la solución. No participar de la cena es una afrenta tan grande como no arrepentirnos de los pecados. Porque la cena no es opcional para el creyente, es un mandato (1 Corintios 11: 24-25), entonces, no participar de la cena es desobediencia, lo cual es pecado. ¿Cual entonces es la solución? ¡deberíamos hacer las dos cosas! Confesar, arrepentirnos y participar.

4).- LA CENA ES COMUNIÓN

En primer lugar, es comunión con nuestro Señor (1 Corintios 10:16). El nos llama a participar de su mesa porque somos sus hijos y tenemos comunión con El. En segundo lugar, comunión con el resto de nuestros hermanos de la congregación local (Hechos 2:42). En tercer lugar, comunión con el resto de nuestros hermanos alrededor del mundo, la Iglesia universal de Cristo (1 Juan 2:2).

Antes de cerrar mi escrito, creo que se imponen aquí las palabras dichas por el reformador Juan Calvino en su exposición acerca de la cena del Señor. Considero que fueron escritas con el corazón de  un pastor.

Calvino2Los frutos de la Santa Cena
      Nuestras almas pueden sacar de este sacramento gran fruto de confianza y dulzura; pues tenemos testimonio de que Jesucristo, de tal manera es incorporado a nosotros, y nosotros a Él, que todo cuanto es suyo lo podemos llamar nuestro; y todo cuanto es nuestro podemos decir que es suyo. Por eso con toda seguridad nos atrevemos a prometernos la vida eterna y que el reino de los cielos en el que Él ha entrado no puede dejar de ser nuestro, como no puede dejar de ser de Jesucristo; y, por el contrario, que no podemos ser condenados por nuestros pecados, puesto que Él nos ha absuelto de ellos, tomándolos sobre sí y queriendo que le fueran imputados, como si Él los hubiese cometido. Tal es el admirable trueque y cambio que Él, meramente por su infinita bondad, ha querido hacer con nosotros. Él, aceptando toda nuestra pobreza, nos ha transferido todas sus riquezas; tomando sobre sí nuestra flaqueza, nos ha hecho fuertes con su virtud y potencia; recibiendo en sí nuestra muerte, nos ha dado su inmortalidad; cargando con el peso de todos nuestros pecados, bajo los cuales estábamos agobiados, nos ha dado su justicia para que nos apoyemos en Él; descendiendo, a la tierra nos ha abierto el camino para llegar al cielo; haciéndose hijo del hombre, nos ha hecho a nosotros hijos de Dios.
(Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, IV, XVII, 2)

Estoy seguro que la próxima vez que se sirva la cena del Señor en tu iglesia, te vas a acordar de estos 4 frutos espirituales y yo me voy a gozar con eso.

En el amor de Cristo, vuestro consiervo,

Felipe Gonzalez

iglesiaFin de año, tiempo de balance de las perdidas, de los logros, del éxito que se alcanzo o del que se esfumo. Año nuevo, tiempo de planes, proyectos, vista al futuro. Por eso considero que estas 50 cosas que nos perdemos cuando no asistimos a las reuniones de la Iglesia es una buena manera de comenzar a considerar el año nuevo.
Creo que son un buen aporte para que sepamos redimir el tiempo y priorizar las cosas mas importantes sobre las importantes, o las cosas mas excelentes sobre las mejores.
Que Dios nos ayude a emplear el precioso tiempo que nos regala para su gloria.

50 COSAS QUE TE PIERDES POR NO ASISTIR A LAS REUNIONES DE LA IGLESIA

1. Te pierdes de obedecer el mandato de no dejar de congregarte (Hebreos 10:24-25).

2. Te pierdes de amar a Dios con tu obediencia, y por resultado, el experimentarlo más profundamente (Juan 14:21).

3. Te pierdes de amar a Jesús amando a su esposa por la cual dio su vida (Efesios 5:25-27; Hechos 20:28).

4. Te pierdes de escuchar la Palabra de Dios proclamada, y el crecimiento espiritual que vendría de ello.

5. Te pierdes de escuchar aplicación de la Palabra de Dios a tu vida, tu comunidad, y tu cultura (1 Corintios 2:5; 2 Timoteo 4:1-2).

6. Te pierdes el aprender cómo leer la Biblia mejor por ser instruido por personas con dones divinos de enseñar y predicar.

7. Te pierdes la oportunidad de estar equipado para discernir doctrinas engañosas y peligrosas que niegan o cambian el evangelio (Efesios 4:11-14).

8. Te pierdes de animar a otros hacia el amor y las buenas obras, y también recibir el ánimo que otras te pueden dar (Hebreos 10:25).

9. Te pierdes de usar tus dones para edificar al cuerpo de Cristo para la gloria de Dios (1 Pedro 4:10-11; Efesios 4:11-14).

10. Te pierdes la oportunidad de beneficiarte de los dones de otros creyentes (1 Pedro 4:10-11; Efesios 4:11-14).

11. Te pierdes de beneficiarte de los líderes que Dios te ha dado (Efesios 4:11-14; Hebreos 13:7).

12. Te pierdes el someterte a los líderes que Dios te ha dado, y por consecuencia, de someterte a Dios mismo (Hebreos 13:17).

13. Te pierdes de ser pastoreado a través de los gozos y dificultades de la vida (Santiago 5:13-14; 1 Pedro 5:1-2).

14. Te pierdes el aprender de y seguir el ejemplo de tu pastor (1 Timoteo 4:12; Hebreos 13:7; Tito 2:7).

15. Te pierdes el rendir cuentas por tus acciones a través de la disciplina de la iglesia, que es la disciplina de Dios (Mateo 18:15-17).

16. Te pierdes de ministrar a otros con tu presencia, es decir, animar a otros por tu presencia y compromiso al pueblo de Dios (Hebreos 10:24-25; Hechos 4:32-33).

17. Te pierdes de estar capacitado para la obra del ministerio y el fruto que tal capacitación produce (Efesios 4:11-14).

18. Te pierdes de dar y recibir oración para crecimiento personal y necesidades personales (Santiago 5:16).

19. Te pierdes las bendiciones de la oración grupal y la instrucción que viene de escuchar las oraciones de otros (1 Timoteo 2:1-2; Hechos 6:1-6).

20. Te pierdes el cuidar de los pobres como cuerpo de Cristo, o el recibir cuidado necesario (Hechos 11:29; 2 Corintios 8:4; 1 Juan 3:17).

21. Te pierdes el servir a otros, quitando tu enfoque de ti mismo (Romanos 12:9-13).

22. Te pierdes estar en el centro de la voluntad de Dios, la cual es revelada más mientras lo obedecemos y renovamos nuestras mentes en su verdad (Proverbios 3:5-6; Romanos 12:1-2; 1 Tesalonicenses 5:15-18).

23. Te pierdes de celebrar el evangelio a través del bautismo (Romanos 6:4; Mateo 28:19).

24. Te pierdes la participación regular de la Santa Cena para unirte con creyentes a través de la historia para celebrar la obra salvadora de Cristo y su reino venidero (1 Corintios 11:23-26).

25. Te pierdes de la ministración de “los unos a los otros” entre hermanos y hermanas en Cristo (Juan 13:34-35; Efesios 4:12; Romanos 12:10-16; Gálatas 5:16; etc.)

26. Te pierdes el cantar alabanzas a Dios con la iglesia de Cristo (Colosenses 3:16).

27. Te pierdes el demostrar la unidad del evangelio al hacer amigos con personas diversas en un mundo dividido por raza, nacionalidad, clase económica, y lengua (Efesios 2:11-22; Efesios 4:3; Santiago 2:1; Apocalipsis 5:9).

28. Te pierdes el hablar la verdad en amor a otros creyentes que creen o practican doctrinas que no son bíblicas (Efesios 4:15-16).

29. Te pierdes de dar gozo al Señor como su pueblo reunido (Sofonías 3:17; Salmos 149:4).

30. Te pierdes de regocijarte al ver a personas creer en Cristo y abrazarlos como hermanos (Hechos 16:5).

31. Te pierdes de invitar amigos y familiares que no son creyentes a la iglesia para escuchar del Cristo que salva (Mateo 28:18-20; Colosenses 4:5).

32. Te pierdes de aceptar a otros como Cristo te ha aceptado (Romanos 15:7).

33. Te pierdes el experimentar cómo el amor de Dios es perfeccionado a través de su cuerpo (1 Juan 4:12).

34. Te pierdes el recibir la ayuda que la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios, y el pueblo de Dios te dan para crecer en madurez cristiana (2 Timoteo 3:16-17; Salmos 19:7; Efesios 4:11-14).

35. Te pierdes de experimentar el Espíritu Santo morando en la comunión de la iglesia (2 Corintios 13:14).

36. Te pierdes el recibir recordatorios de tu identidad y posición en Cristo (2 Corintios 5:17; Tito 3:3-7).

37. Te pierdes ser influenciado por hombres piadosos y mujeres piadosas que aman a Jesús más que el mundo, y la oportunidad de influenciar a otros (Tito 2:1-8).

38. Pierdes ver cómo Jesús, la cabeza de la iglesia, obra a través de su cuerpo para llevar a cabo su misión en el mundo (Efesios 5:23; Colosenses 1:18).

39. Te pierdes de amistades cercanas con personas que invocan al Señor con un corazón puro (2 Timoteo 2:22).

40. Te pierdes recordatorios de vivir una vida centrada en Dios, enfocada en sus planes para el mundo y tu papel en ellos (Efesios 1:3-7; Efesios 3:9­-10).

41. Te pierdes de entender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura, y la profundidad del amor de Cristo (Efesios 3:18).

42. Te pierdes la oportunidad de dar a Dios ofrenda de lo que te ha dado (2 Corintios 9:6-8).

43. Te pierdes la oportunidad de que la Palabra de Cristo more en ti en abundancia por cantos, himnos, y canciones espirituales (Colosenses 3:16).

44. Te pierdes de compartir los sufrimientos de Cristo por llorar con los que lloran y llevar las cargas de otros (2 Corintios 1:3-5; Romanos 12:15; Gálatas 6:2).

45. Te pierdes de dar a conocer la infinita sabiduría de Dios a los principados y potestades en los lugares celestiales a través de la iglesia (Efesios 3:9-10).

46. Te pierdes el potencial de recibir el llamado al ministerio (1 Timoteo 4:14; 1 Samuel 3).

47. Te pierdes el enseñar a otros, en palabra y hecho, cómo seguir a Cristo (Tito 2).

48. Te pierdes el recibir ayuda al luchar contra el pecado y ayudando a otros a luchar contra pecado (1 Pedro 2:11; Santiago 5:16; Gálatas 6:1-2).

49. Te pierdes el apoyar a misioneros como iglesia (Filipenses 4:16-17).

50. Te pierdes ver cómo la iglesia es edificada y fortalecida cuando cada miembro del cuerpo funciona como debe, madurando el cuerpo y edificándolo en amor (1 Corintios 12:12-20; Efesios 4:16).

(Kevin Halloran, Vida Cristiana)

jano«Gracias a Dios ya se nos va acabando la euforia de la saturnalia romana y a la que los profanos llaman “navidad de Cristo”, pero aún no es el final, aún nos queda la festividad de fin de año y la entrada del nuevo año.

Muchos le hablan al año como si éste fuese una persona y se preguntan qué pedirles al año nuevo, como si el año en sí mismo tuviese capacidad de pensar, sentir u obrar ¿A qué se debe esto?

Los romanos tenían otra deidad que representaba el pasado y el futuro, una divinidad a la que llamaban JANO, de ahí su etimología en inglés “January”, de donde toma nombre el mes de Enero en el castellano.

Obviamente este dios quedó en el baúl de los recuerdos y nadie rinde culto directo a esta falsa deidad en la actualidad, pero sus malas costumbres y ritos quedaron plasmados en nuestra cultura anticristiana, a la que por cierto hay que culturizar con una visión o cosmovisión correcta del Reino del Mesías. No se trata de sincretizar, ni de poner remiendos nuevos sobre trapos viejos -como ya se hace con la falsa navidad- sino de destruir completamente todo lo que es propio del paganismo para construir una sociedad donde se haga palpable el Reino de Cristo.

Los paganos antiguos, al igual que en la actualidad, hacían todo tipo de rituales y actos supersticiosos para ver cómo les iría en el nuevo año o para que les fuese de la manera que ellos esperaban. Esto en un mundo sin Dios y sin esperanza es de lo más normal, aunque no hay justificación alguna y menos ante los ojos de Dios. Unos usan ropa interior roja, otro las uvas de la suerte, otros el champán, otros van al mar y hacen baños rituales de limpieza, y dependiendo de cada país y cultura harán mil cosas distintas.

Satanás, el padre de toda mentira, sabiendo que tiene al mundo gentil bajo su engaño se ha ensañado con la iglesia, especialmente ahora que la Venida del Señor se acerca y con ella su destrucción ¿De qué manera sutil ha querido introducir sus supersticiones en la iglesia?

Desgraciadamente vemos en las iglesias “cristianas” una especie de brujería y adivinación completamente opuestas al Cristo y al Espíritu de los Evangelios. Encontramos que muchos se reúnen a orar a las 12’00 en punto, como si orar en otro momento careciese de “poder” o fueran oraciones ineficaces. Otros entran en guerras espirituales terribles con un pánico propio de incrédulos ante el nuevo año para que Dios les proteja de los futuros ataques de diablo que consideran “omnipotente”. Hay velas, bullicios, llantos, gritos, frenesí y todo tipo de desorden más propio del culto a los baales durante los tiempos de Elías que del culto regulado por el Dios vivo y verdadero ¿No hacen esto los paganos con otras maneras y formas pero con el mismo espíritu? Se acercan a las iglesias buscando a sus profetas o apóstoles de turno para que les digan qué les va a acontecer durante el nuevo año como si se tratara de una especie de adivino o astrólogo, o una especie de “horóscopo cristiano”, entrando así en un juego tan peligroso en el que el espíritu operante no es otro que el mismo espíritu del maligno que ahora opera en los hijos de desobediencia. Les intriga el futuro y quieren descorrer el velo para saber qué les acontecerá, como si Dios no fuese Señor del 2017 y tuviese todo bajo su control absoluto. Se acercan a Dios con reclamos como si Éste fuese el genio de la lámpara concediendo deseos a niños caprichosos. Para ninguno de estos “cristianos” la Biblia es suficiente ¿Cómo podemos llamar a todo este tipo de actos, ritos y formas de culto sino “brujería cristiana”? Quieren saber cómo le irán los negocios, si su familiar enfermo sanará, si deben cambiar de domicilio, si se casarán o si los asuntos que tienen en litigios les serán resueltos.

Pocos piensan en que Dios hará lo que quiera hacer, que su voluntad es perfecta, que las cosas ocultas son de su incumbencia exclusiva y que a nosotros solo nos corresponde tomar la cruz de Cristo y seguir adelante hasta alcanzar la gloria.

¿Quieres saber lo que te depara el 2017 como cristiano? Te esperan tentaciones, pruebas, adversidades, oposición y aflicciones por causa de Cristo si verdaderamente eres su discípulo y llevas Su Palabra. Pero en todo esto la gracia de Dios estará sobre ti para que puedas resistir y mantenerte firme para que hagas Su Voluntad.

Tu voluntad, tus deseos, tus anhelos no son importantes. Tu felicidad tampoco. Cristo no vino al mundo para ser feliz sino para hacer la voluntad del Padre que le había enviado y tú debes mirarlo como lo mira Cristo, pues para eso eres un seguidor/a suyo. Si Cristo hubiese buscado la felicidad personal no hubiese muerto en la cruz y no habría salvación para el pecador. Tampoco vino para hacerte feliz a tí sino para sacarte de la inmundicia y hacerte santo por su sangre derramada.

Dijo Martin Luther King que no estamos aquí para ser felices sino para hacer la voluntad de Dios por encima de todas las cosas, pase lo que pase y cueste lo que cueste ¡Ese es el Espíritu del Evangelio! Huye de los profetas susurradores, de los pastores halagüeños, de los labios lisonjeros…¡Parate firme, toma tu cruz y lleva con la cabeza alta los oprobios de Cristo! Recuerda que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la Gloria venidera que ha de manifestarse en los que son de la fe de Jesús, y recuerda que esa Gloria no es aquí sino en la ciudad celestial, la que ya se aproxima junto al Gran Rey. Huye de esos “cultos de adivinadores”, no vayas tras hombres iluminados ni tras profetas falsos que engañan al pueblo de Dios prometiendo paz y prosperidad o regalando ministerios a diestro y siniestro. Acude con un corazón contrito ante el Dios Todopoderoso, el cual, hasta ahora, permanece sentado en su Trono de Gracia para darte Su socorro. Cristo es suficiente. Su Palabra es suficiente. El Señor Viene Pronto. Amén!»

Pr. Juan Sanabria Cruz

(el Pr. Juan Sanabria es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada en Gran Canaria, Islas Canarias)

navidad“En la navidad celebramos el cumpleaños de Jesús”…..he escuchado muchas veces eso cuando llega esta temporada cada año. El arbolito adornado de bolas de colores y luces, los regalos al pie, adornos por todos lados, los mercados abarrotados satisfaciendo la fiebre de regalos que se desborda, comidas, anuncios, Santa Claus con su trineo, tarjetas de navidad, llamadas por teléfono, saludos eventuales de la gente en la calle, no importa si son cristianos o no, todos dicen “Feliz Navidad”, arbolitos en los templos, en las licorerías, en los hogares de cristianos y no cristianos, todo parece estar bien, todo el mundo celebra lo mismo, la euforia navideña es innegable. Pero como los creyentes no deberíamos medir las cosas por los sentimientos humanos sino por la Palabra de Dios, es bueno analizar, no la forma de esta fiesta sino el fundamento, esto es, el nacimiento de Jesús, el cumpleaños de Jesús. ¿Que implicaciones teológicas tiene esta fiesta?
La fiesta de la navidad, ademas de ser una celebración mundano-cristiana porque es una fiesta que el mundo pagano le presto al cristianismo, ya que al no haber ninguna estipulada en las Escritura, tuvieron que inventarla y echarle mano a lo que hacían los paganos a sus dioses, es tambien una fiesta que tiene implicaciones heréticas cristologicas anti-trinitarias.
Se hace énfasis solo en la naturaleza humana de Jesús, el Verbo Eterno de Dios.
El Eterno no cumple años, no tiene principio de días ni fin de vida (Hebreos 7:3)
Cuando se hace énfasis en celebrar el cumpleaños de Jesús en una fecha arbitraria y se hace año tras año como el cumpleaños de quien no cumple años porque es Eterno, se hace un sutil acercamiento a negar el Verbo de Dios Encarnado, el cual es 100% Dios y 100% hombre. No existe tal cosa como celebrar solo la parte humana del Verbo Eterno de Dios.
La Encarnación fue el milagro de Dios por el cual el Verbo Eterno se hizo hombre, pero esas dos naturalezas, luego de la Encarnación, NO SE SEPARAN. Los cristianos somos los que creemos y enseñamos la unidad de la persona. No podemos tratar a Jesús como humano solamente, ni como divino solamente. El es el Dios-Hombre, 100% Dios, 100% hombre.

La mayoría de las herejías cristologicas lo son porque unen o separan sus naturalezas, negando siempre una de las dos. Los cristianos trinitarios no separamos ni unimos las dos naturalezas sino que creemos, predicamos y enseñamos la unión hipostatica del Verbo de Dios, esto es, la unidad de la persona. Lo divino y lo humano no se mezclan, sino que se unen en una persona: Jesús, el Eterno Hijo de Dios.

 

En este cuadro aparecen extractadas las diferentes herejías cristológicas anti-trinitarias:

herejias3

Ahora podemos comprender por que Dios oculto la fecha de su nacimiento y tampoco mando a celebrar su nacimiento, ahora podemos comprender las palabras apostólicas de que si un día conocimos a Jesús según la carne, ya no lo debemos conocer mas así.

«…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así
(2 Corintios 5:16)
A continuación citamos lo que dice la Confesión de Fe de Westminster, que es lo mismo que dice la Confesión Bautista de Fe, respecto a esta doctrina.
«El Hijo de Dios, la Segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre sí la naturaleza humana1 con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, aunque sin pecado2. Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella3. Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron   
inseparablemente en una Persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna4. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre5. 1. Jn. 1:1, 14; 1 Jn. 5:20; Fil. 2:6; Gá. 4:4.

2. He. 2:14, 16, 17 y 4:15.
3. Lc. 1:27, 31, 35; Gá. 4:4.
4. Lc. 1:35, Col. 2:9; Ro. 9:5; 1 Ti. 3:16; 1 P. 3:18.
5. Ro. 1:3, 4; 1 Ti. 2:5.
(Confesión de Fe de Westminster, capitulo 8)
(Confesión Bautista de Fe, capitulo 8)
 Jesucristo no es mas el niñito del pesebre de Belén al cual hay que celebrarle el cumpleaños cada año, El es el Eterno Hijo de Dios, el perfecto Dios-Hombre, que vive y reina para siempre. Celebrar su cumpleaños cada año el 25 de diciembre, es un sutil acercamiento a negar el dogma cristologico que creemos y enseñamos los cristianos todo el resto del año.
La navidad es otro de los sutiles engaños del Enemigo de la Iglesia. ¡No se puede celebrar el cumpleaños de quien es Eterno y vive por los siglos!
Si la navidad es la fiesta para celebrar el cumpleaños de Jesús, es la peor forma de celebrar a quien es el Eterno Hijo de Dios.
¡Iglesia, despierta!

jeroboamJeroboam I, rey del reino del norte en la monarquía dividida que vino luego del reinado de Salomón en Israel. Agobiado por sus propios celos monárquicos contra el rey Roboam del reino del sur, invento una estrategia para que el pueblo del norte no fuera hasta Jerusalem a adorar. Levanto dos lugares sagrados de culto a Jehova, uno en Dan y otro en Betel, pero en ambos altares puso un becerro de oro y enseño al pueblo a que ese “dios” fue quien los saco de Egipto y al que tenían que rendir adoración y darle gracias. Este rey profano el culto a Jehova, poniendo en su altar un ídolo. Pero leamoslo directo de la Biblia, que es mucho mejor:

25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.

28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.

31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

32 Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.

33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.»    Reina-Valera 1960 

No solo profano el culto a Dios sino que instituyo una fiesta solemne, litúrgica, que no había sido mandada por Dios, en una fecha inventada por su propia mente.

La respuesta divina a tal profanación no se hizo esperar. Leamos que fue lo que sucedió a este rey profano.

 

1Reyes 13

“He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso,

aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.

Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: !!Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.

Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.

Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.”

Lo que hizo Jeroboam en aquel tiempo es lo mismo que hizo el papa Julio I en el año 385 d.C con lo que hoy se conoce como la fiesta de Navidad. El papa romano quiso “cristianizar” una fiesta pagana idolatra, la fiesta litúrgica al dios Saturno, conocida como la Saturnalia, que se hacia en Roma desde el 21 de diciembre, que era el solsticio de invierno. En realidad, el intento del papa de cristianizar la fiesta pagana fue al revés, la fiesta idolatra termino metiéndose en la Iglesia lo cual permanece hasta hoy.
Julio I hizo lo mismo que Jeroboam. Instituyo una fiesta litúrgica, e invento un día para celebrar el nacimiento de Jesus: el 25 de diciembre.

Julio I y el papado romano hicieron lo mismo que Jeroboam pero al revés. Jeroboam puso un ídolo en el altar de Jehova. Los papistas tomaron a Jesucristo y lo pusieron en el altar de un ídolo.

Los cristianos evangélicos protestantes hoy siguen el calendario litúrgico papista y celebran esta fiesta mundana a la cual le dan una connotación cristiana. Estan haciendo lo mismo que el antiguo reino del norte cuando iban a adorar a Jehova en Betel y en Dan. Aquellos le daban gracias a un becerro de oro sobre el altar de Jehova. Hoy se le da gracias a Jesucristo puesto sobre el altar de Saturno.

La fiesta de Navidad, instituida por el hombre y no por Dios, lo que le hace creer a los cristianos es que dan gracias al niño Jesus acostado en el pesebre, cuando realidad el niño Jesus fue acostado en el altar del falso dios Saturno.

Iglesia, despierta!

La Navidad no es una fiesta cristiana ni tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, aunque de forma sincretica usen el nombre de Jesus para sustentarla. En todo caso, están usando el nombre de Dios en vano y es otra profanación de su santa Ley. El cristianismo tambien es ético y los cristianos estamos llamados desde el Evangelio a no conformar nuestro entendimiento al mundo sino a saber discernir lo santo de lo profano.

Si la profanación de Jeroboam e Israel recibió justa retribución, ¿creemos nosotros que cualquier profanación del culto a Dios que hoy se haga va a quedar impune? ¿Tendran que volverse leprosas las manos que hoy levantan arboles consagrados a ídolos dentro de los templos cristianos y hogares cristianos para que entendamos que Dios no aprueba tal cosa?
Si este gran pecado de Jeroboam e Israel esta escrito en la Biblia que todos los cristianos tenemos y leemos, que los pastores enseñan en sus congregaciones, ¿necesitamos nosotros que baje un angel del cielo para que nos diga que es lo que esta bien o esta mal?

«Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.» (Ezequiel  22:26)

Las palabras del profeta enviado por Dios se cumplieron. Vino Josias, años después, e hizo una gran reforma religiosa (ver 2 Reyes 22 y 23), es la misma reforma religiosa que vino en el siglo XVI que removió todo el falso culto a Dios y toda doctrina falsa que encerró a la Iglesia de Cristo por 15 siglos. Esa es la misma reforma que va haciendo falta ya en la Iglesia de hoy donde pastores e iglesias creen que el culto a Dios puede ser obra de la invención humana y ha dejado de ser culto para convertirse en show y espectáculo. La Iglesia es llamada a adorar a Dios a la manera de Dios y bajo la guía inequívoca de las Santas Escrituras.

La Navidad es la fiesta donde se adora a Dios poniendo a su Cristo sobre el altar de un ídolo.