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jeroboamJeroboam I, rey del reino del norte en la monarquía dividida que vino luego del reinado de Salomón en Israel. Agobiado por sus propios celos monárquicos contra el rey Roboam del reino del sur, invento una estrategia para que el pueblo del norte no fuera hasta Jerusalem a adorar. Levanto dos lugares sagrados de culto a Jehova, uno en Dan y otro en Betel, pero en ambos altares puso un becerro de oro y enseño al pueblo a que ese “dios” fue quien los saco de Egipto y al que tenían que rendir adoración y darle gracias. Este rey profano el culto a Jehova, poniendo en su altar un ídolo. Pero leamoslo directo de la Biblia, que es mucho mejor:

25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.

28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.

31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

32 Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.

33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.»    Reina-Valera 1960 

No solo profano el culto a Dios sino que instituyo una fiesta solemne, litúrgica, que no había sido mandada por Dios, en una fecha inventada por su propia mente.

La respuesta divina a tal profanación no se hizo esperar. Leamos que fue lo que sucedió a este rey profano.

 

1Reyes 13

“He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso,

aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.

Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: !!Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.

Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.

Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.”

Lo que hizo Jeroboam en aquel tiempo es lo mismo que hizo el papa Julio I en el año 385 d.C con lo que hoy se conoce como la fiesta de Navidad. El papa romano quiso “cristianizar” una fiesta pagana idolatra, la fiesta litúrgica al dios Saturno, conocida como la Saturnalia, que se hacia en Roma desde el 21 de diciembre, que era el solsticio de invierno. En realidad, el intento del papa de cristianizar la fiesta pagana fue al revés, la fiesta idolatra termino metiéndose en la Iglesia lo cual permanece hasta hoy.
Julio I hizo lo mismo que Jeroboam. Instituyo una fiesta litúrgica, e invento un día para celebrar el nacimiento de Jesus: el 25 de diciembre.

Julio I y el papado romano hicieron lo mismo que Jeroboam pero al revés. Jeroboam puso un ídolo en el altar de Jehova. Los papistas tomaron a Jesucristo y lo pusieron en el altar de un ídolo.

Los cristianos evangélicos protestantes hoy siguen el calendario litúrgico papista y celebran esta fiesta mundana a la cual le dan una connotación cristiana. Estan haciendo lo mismo que el antiguo reino del norte cuando iban a adorar a Jehova en Betel y en Dan. Aquellos le daban gracias a un becerro de oro sobre el altar de Jehova. Hoy se le da gracias a Jesucristo puesto sobre el altar de Saturno.

La fiesta de Navidad, instituida por el hombre y no por Dios, lo que le hace creer a los cristianos es que dan gracias al niño Jesus acostado en el pesebre, cuando realidad el niño Jesus fue acostado en el altar del falso dios Saturno.

Iglesia, despierta!

La Navidad no es una fiesta cristiana ni tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, aunque de forma sincretica usen el nombre de Jesus para sustentarla. En todo caso, están usando el nombre de Dios en vano y es otra profanación de su santa Ley. El cristianismo tambien es ético y los cristianos estamos llamados desde el Evangelio a no conformar nuestro entendimiento al mundo sino a saber discernir lo santo de lo profano.

Si la profanación de Jeroboam e Israel recibió justa retribución, ¿creemos nosotros que cualquier profanación del culto a Dios que hoy se haga va a quedar impune? ¿Tendran que volverse leprosas las manos que hoy levantan arboles consagrados a ídolos dentro de los templos cristianos y hogares cristianos para que entendamos que Dios no aprueba tal cosa?
Si este gran pecado de Jeroboam e Israel esta escrito en la Biblia que todos los cristianos tenemos y leemos, que los pastores enseñan en sus congregaciones, ¿necesitamos nosotros que baje un angel del cielo para que nos diga que es lo que esta bien o esta mal?

«Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.» (Ezequiel  22:26)

Las palabras del profeta enviado por Dios se cumplieron. Vino Josias, años después, e hizo una gran reforma religiosa (ver 2 Reyes 22 y 23), es la misma reforma religiosa que vino en el siglo XVI que removió todo el falso culto a Dios y toda doctrina falsa que encerró a la Iglesia de Cristo por 15 siglos. Esa es la misma reforma que va haciendo falta ya en la Iglesia de hoy donde pastores e iglesias creen que el culto a Dios puede ser obra de la invención humana y ha dejado de ser culto para convertirse en show y espectáculo. La Iglesia es llamada a adorar a Dios a la manera de Dios y bajo la guía inequívoca de las Santas Escrituras.

La Navidad es la fiesta donde se adora a Dios poniendo a su Cristo sobre el altar de un ídolo.

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belenEl nacimiento de Jesús, sin dudas, es parte de la encarnación del Verbo. Pero Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús. El ángel le hablo a Jose y a Maria, privadamente, de forma intima, los ángeles le hablaron a los pastores asustados, en la madrugada. Nadie mas los vio ni los escucho. Jesús nació en el sucio establo de Belen, y ni siquiera los de Belen se enteraron que el Mesías de Israel había nacido. Dios fue muy sobrio y privado con el nacimiento de Jesús. Ni siquiera revelo el día de su nacimiento. Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús, ni ha mandado a celebrar su nacimiento en un día especifico del año, eso es una invención humana que no pertenece a la Iglesia de Cristo.

Cuando nos quedamos allí en el pesebre, y le damos el énfasis que Dios no le dio, estamos dejando de poner énfasis en lo que Dios si hizo énfasis: ¡el ministerio mesiánico de Jesús!! Cuando nos quedamos extasiados por el balbuceo del bebe del mesón nos perdemos subir con el a Jerusalem y ver como discutía con los doctores de la Ley, nos perdemos hacer énfasis en imaginarnos la cara de Juan cuando vio al Cordero de Dios venir a el en el Jordán para ser bautizado y cumplir con toda justicia y mandamiento. Cuando nos aferramos a Belen, nos perdemos los grandes milagros de Galilea, nos perdemos aprender del Sermon del monte, nos pasan de largo las enseñanzas de sus parábolas, nos desentendemos de saber acerca del Reino de los cielos y con cuantas cosas lo comparo. Cuando nos enredamos en la fiesta navideña mundana con sus viajes y paseos de descuento no podemos meditar sobre la ultima visita del Mesías a Jerusalen montado en un burrito, no podemos llorar con el mirando a la ciudad amada desde lo alto, no podemos comprender porque se lamentaba sobre ella. Cuando nos aferramos en el énfasis del nacimiento, y en mezclarlo con esta fiesta mundana de la navidad, no podemos sentarnos con el en ese aposento alto donde comió por ultima vez con sus amados discípulos. No entenderemos bien como los preparo y para que los preparo.
Entretenidos con el árbol navideño, y los regalos no vamos a ver salir a Judas para traicionarle vendiéndolo por 30 miseras monedas de plata. Cuando nos dejamos envolver por ese místico y supersticioso “espíritu de la navidad” no podremos comprender como el Espíritu le sustento en esos momentos tan difíciles del Getsemani, cuando de rodillas clamaba por esa copa amarga que debía beber. Cuando nos quedamos extasiados al pie del pesebre, no podremos ver la multitud ingrata que le grita ¡crucificale!, no podremos ir con el por el camino del Golgota para comprender su dolor. Cuando nos quedamos sentados en el sucio piso del establo de Belen, no podremos decirle al mundo que fue lo que ocurrió en el monte Calvario, en una cruz romana.
Cuando nos dejamos arrastrar por el mercadeo mundano de esta fiesta mundana, no podremos meditar en el divino canje que hizo Dios en la cruz y decírselo al mundo.
Nos quedamos haciendo énfasis en Belen y no podemos decirle al mundo que la tumba no pudo contener al crucificado y que la piedra fue echada a un lado por el poder de Dios que le levanto al tercer día de los muertos para dar vida a los que estábamos muertos en delitos y pecados.
Cuando nos quedamos extasiados en Belen y en el pesebre, no le podemos anunciar al mundo, algo en lo que Dios si ha hecho énfasis: la segunda venida del Mesías en gloria y majestad! Ese evento no tendrá nada de intimo, privado ni silencioso. Todo ojo le vera, por eso todo oído debe escuchar su anunciamiento.

Cuando nos quedamos en Belen, hacemos énfasis en lo que Dios no hizo énfasis y paramos por un mes de decirle al mundo todo lo que Dios si quiere que le digamos y que no dejemos de decirle. El mundo no entiende lo que significa ¡feliz navidad! aunque lo repita por tradición, porque no conocen al que da esa felicidad, que no consiste en arbolitos alumbrados, regalos, comidas, y ropa nueva.
El mundo puede “celebrar” el nacimiento del niño Jesús porque ese niño del pesebre no les confronta con su pecado ni es el que les dice, “arrepiéntanse y dejen sus malos caminos”.
¡El silencio del pesebre no puede apagar el grito de la cruz, “consumado es!

Iglesia, las palabras del profeta Samuel, no se las llevo el viento, todavía están escritas:

«¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.» (1Samuel 15:22)

¡Que Dios nos de sabiduría y entendimiento en todo!

En el amor del Señor,

Felipe Gonzalez,
presbítero activo en OCPC