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«—Los niños fueron miembros de la Iglesia bajo el Antiguo Testamento desde el principio, siendo circuncidados por la fe de sus padres. Dado que la Iglesia es siempre la misma, como las condiciones de recepción de miembros son las mismas que entonces, como la circuncisión significa y contiene precisamente lo mismo que el bautismo, y siendo así que el bautismo ha ocupado el lugar de la circuncisión, se sigue que la unión a la Iglesia de los niños de aquellos que profesan su fe, deben ser reconocida ahora como lo fue entonces, y que deben ser bautizados. El único modo de evitar esta conclusión, sería que Cristo con toda claridad quitara a los niños su antiguo derecho de nacimiento para ser miembros de la Iglesia.
—Por el contrario, Cristo y sus apóstoles uniformemente, sin excepción alguna, hablaron y trataron a los niños bajo la idea de que permanecían en la misma relación para con la Iglesia que habían tenido siempre. Cristo, hablando a sus apóstoles, judíos, que en toda su vida nunca habían oído de alguna otra Iglesia que no fuera la Paedobaptista, que admite el bautismo de los niños, en la que ellos mismos habían nacido y circuncidádose (y su circuncisión en la infancia era el único bautismo que habían recibido), nunca, ni una vez les dice que él haya cambiado su relación. Por el contrario, él dice “de los tales es el reino de los cielos” (esto es, la nueva dispensación de la antigua Iglesia.) Mat. 19:14; Luc. 18:16. Él comisionó a Pedro para que alimentara a los corderos tanto como a las ovejas del rebaño, Juan 21: 15-17, y a todos los otros apóstoles para que hicieran discípulos entre “todas las naciones”, primero bautizándolos y luego enseñándoles. Mat. 28:18-19. Si sólo uno de los padres es cristiano, a sus niños se les llama “benditos” o “santos”, nombre que es común al indicar a los miembros de la Iglesia en el Nuevo Testamento. I Cor. 7:14. En la antigua Iglesia Judaica, cada prosélito de los gentiles traía consigo sus hijos a la Iglesia. De esta manera los apóstoles judaicos escribieron el resumen de la historia de sus trabajos misioneros exactamente igual a como los paedobaptistas modernos escriben los suyos, y no como un misionero bautista escribiría al referir el establecimiento de su denominación. Hay solamente once casos de bautismo consignados en los Actos y Epístolas. En dos casos, como el de Pablo y el Eunuco Etíope, no había niños que bautizar. En otros cinco casos fueron grandes multitudes. Después de que Estéfanas fue bautizado con la multitud de cristianos, Pablo bautizó a la familia. También fueron bautizadas la familia de Lidia, la del carcelero, de Crispo y probablemente la de Cornelio. Así vemos que en los casos en que había familia, ésta fue bautizada. Se menciona la fe del jefe de la familia, y no la de la familia, y esto como un hecho general menos en un caso. Los apóstoles se dirigen también a los niños como miembros de la Iglesia. Comp. Efe. 1:1 con 6:1-3; y Col. 1:1-2 con 3:20.
—Esta ha sido la creencia y la práctica de la gran mayoría del pueblo de Dios, desde el principio. La Iglesia primitiva, en su continuidad no interrumpida desde los apóstoles, da testimonio con su costumbre sobre este punto. La Iglesia Griega y la Romana, y las ramas de las Luterana y Reformada, están unidas en este punto fundamental. La denominación bautista, que se opone a todo el mundo cristiano sobre este punto, es un partido moderno, que data de los anabaptistas de Alemania, A. D. 1637. »

[Fuente: Comentario a la Confesión de Fe de Westminster, por Archibal Alexander Hodge]

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