Posts etiquetados ‘pesebre’

navidad“En la navidad celebramos el cumpleaños de Jesús”…..he escuchado muchas veces eso cuando llega esta temporada cada año. El arbolito adornado de bolas de colores y luces, los regalos al pie, adornos por todos lados, los mercados abarrotados satisfaciendo la fiebre de regalos que se desborda, comidas, anuncios, Santa Claus con su trineo, tarjetas de navidad, llamadas por teléfono, saludos eventuales de la gente en la calle, no importa si son cristianos o no, todos dicen “Feliz Navidad”, arbolitos en los templos, en las licorerías, en los hogares de cristianos y no cristianos, todo parece estar bien, todo el mundo celebra lo mismo, la euforia navideña es innegable. Pero como los creyentes no deberíamos medir las cosas por los sentimientos humanos sino por la Palabra de Dios, es bueno analizar, no la forma de esta fiesta sino el fundamento, esto es, el nacimiento de Jesús, el cumpleaños de Jesús. ¿Que implicaciones teológicas tiene esta fiesta?
La fiesta de la navidad, ademas de ser una celebración mundano-cristiana porque es una fiesta que el mundo pagano le presto al cristianismo, ya que al no haber ninguna estipulada en las Escritura, tuvieron que inventarla y echarle mano a lo que hacían los paganos a sus dioses, es tambien una fiesta que tiene implicaciones heréticas cristologicas anti-trinitarias.
Se hace énfasis solo en la naturaleza humana de Jesús, el Verbo Eterno de Dios.
El Eterno no cumple años, no tiene principio de días ni fin de vida (Hebreos 7:3)
Cuando se hace énfasis en celebrar el cumpleaños de Jesús en una fecha arbitraria y se hace año tras año como el cumpleaños de quien no cumple años porque es Eterno, se hace un sutil acercamiento a negar el Verbo de Dios Encarnado, el cual es 100% Dios y 100% hombre. No existe tal cosa como celebrar solo la parte humana del Verbo Eterno de Dios.
La Encarnación fue el milagro de Dios por el cual el Verbo Eterno se hizo hombre, pero esas dos naturalezas, luego de la Encarnación, NO SE SEPARAN. Los cristianos somos los que creemos y enseñamos la unidad de la persona. No podemos tratar a Jesús como humano solamente, ni como divino solamente. El es el Dios-Hombre, 100% Dios, 100% hombre.

La mayoría de las herejías cristologicas lo son porque unen o separan sus naturalezas, negando siempre una de las dos. Los cristianos trinitarios no separamos ni unimos las dos naturalezas sino que creemos, predicamos y enseñamos la unión hipostatica del Verbo de Dios, esto es, la unidad de la persona. Lo divino y lo humano no se mezclan, sino que se unen en una persona: Jesús, el Eterno Hijo de Dios.

 

En este cuadro aparecen extractadas las diferentes herejías cristológicas anti-trinitarias:

herejias3

Ahora podemos comprender por que Dios oculto la fecha de su nacimiento y tampoco mando a celebrar su nacimiento, ahora podemos comprender las palabras apostólicas de que si un día conocimos a Jesús según la carne, ya no lo debemos conocer mas así.

«…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así
(2 Corintios 5:16)
A continuación citamos lo que dice la Confesión de Fe de Westminster, que es lo mismo que dice la Confesión Bautista de Fe, respecto a esta doctrina.
«El Hijo de Dios, la Segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre sí la naturaleza humana1 con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, aunque sin pecado2. Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella3. Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron   
inseparablemente en una Persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna4. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre5. 1. Jn. 1:1, 14; 1 Jn. 5:20; Fil. 2:6; Gá. 4:4.

2. He. 2:14, 16, 17 y 4:15.
3. Lc. 1:27, 31, 35; Gá. 4:4.
4. Lc. 1:35, Col. 2:9; Ro. 9:5; 1 Ti. 3:16; 1 P. 3:18.
5. Ro. 1:3, 4; 1 Ti. 2:5.
(Confesión de Fe de Westminster, capitulo 8)
(Confesión Bautista de Fe, capitulo 8)
 Jesucristo no es mas el niñito del pesebre de Belén al cual hay que celebrarle el cumpleaños cada año, El es el Eterno Hijo de Dios, el perfecto Dios-Hombre, que vive y reina para siempre. Celebrar su cumpleaños cada año el 25 de diciembre, es un sutil acercamiento a negar el dogma cristologico que creemos y enseñamos los cristianos todo el resto del año.
La navidad es otro de los sutiles engaños del Enemigo de la Iglesia. ¡No se puede celebrar el cumpleaños de quien es Eterno y vive por los siglos!
Si la navidad es la fiesta para celebrar el cumpleaños de Jesús, es la peor forma de celebrar a quien es el Eterno Hijo de Dios.
¡Iglesia, despierta!

jeroboamJeroboam I, rey del reino del norte en la monarquía dividida que vino luego del reinado de Salomón en Israel. Agobiado por sus propios celos monárquicos contra el rey Roboam del reino del sur, invento una estrategia para que el pueblo del norte no fuera hasta Jerusalem a adorar. Levanto dos lugares sagrados de culto a Jehova, uno en Dan y otro en Betel, pero en ambos altares puso un becerro de oro y enseño al pueblo a que ese “dios” fue quien los saco de Egipto y al que tenían que rendir adoración y darle gracias. Este rey profano el culto a Jehova, poniendo en su altar un ídolo. Pero leamoslo directo de la Biblia, que es mucho mejor:

25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.

28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan.

31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

32 Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.

33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.»    Reina-Valera 1960 

No solo profano el culto a Dios sino que instituyo una fiesta solemne, litúrgica, que no había sido mandada por Dios, en una fecha inventada por su propia mente.

La respuesta divina a tal profanación no se hizo esperar. Leamos que fue lo que sucedió a este rey profano.

 

1Reyes 13

“He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso,

aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.

Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.

Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: !!Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.

Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y quedó como era antes.

Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente.

Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el.”

Lo que hizo Jeroboam en aquel tiempo es lo mismo que hizo el papa Julio I en el año 385 d.C con lo que hoy se conoce como la fiesta de Navidad. El papa romano quiso “cristianizar” una fiesta pagana idolatra, la fiesta litúrgica al dios Saturno, conocida como la Saturnalia, que se hacia en Roma desde el 21 de diciembre, que era el solsticio de invierno. En realidad, el intento del papa de cristianizar la fiesta pagana fue al revés, la fiesta idolatra termino metiéndose en la Iglesia lo cual permanece hasta hoy.
Julio I hizo lo mismo que Jeroboam. Instituyo una fiesta litúrgica, e invento un día para celebrar el nacimiento de Jesus: el 25 de diciembre.

Julio I y el papado romano hicieron lo mismo que Jeroboam pero al revés. Jeroboam puso un ídolo en el altar de Jehova. Los papistas tomaron a Jesucristo y lo pusieron en el altar de un ídolo.

Los cristianos evangélicos protestantes hoy siguen el calendario litúrgico papista y celebran esta fiesta mundana a la cual le dan una connotación cristiana. Estan haciendo lo mismo que el antiguo reino del norte cuando iban a adorar a Jehova en Betel y en Dan. Aquellos le daban gracias a un becerro de oro sobre el altar de Jehova. Hoy se le da gracias a Jesucristo puesto sobre el altar de Saturno.

La fiesta de Navidad, instituida por el hombre y no por Dios, lo que le hace creer a los cristianos es que dan gracias al niño Jesus acostado en el pesebre, cuando realidad el niño Jesus fue acostado en el altar del falso dios Saturno.

Iglesia, despierta!

La Navidad no es una fiesta cristiana ni tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, aunque de forma sincretica usen el nombre de Jesus para sustentarla. En todo caso, están usando el nombre de Dios en vano y es otra profanación de su santa Ley. El cristianismo tambien es ético y los cristianos estamos llamados desde el Evangelio a no conformar nuestro entendimiento al mundo sino a saber discernir lo santo de lo profano.

Si la profanación de Jeroboam e Israel recibió justa retribución, ¿creemos nosotros que cualquier profanación del culto a Dios que hoy se haga va a quedar impune? ¿Tendran que volverse leprosas las manos que hoy levantan arboles consagrados a ídolos dentro de los templos cristianos y hogares cristianos para que entendamos que Dios no aprueba tal cosa?
Si este gran pecado de Jeroboam e Israel esta escrito en la Biblia que todos los cristianos tenemos y leemos, que los pastores enseñan en sus congregaciones, ¿necesitamos nosotros que baje un angel del cielo para que nos diga que es lo que esta bien o esta mal?

«Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.» (Ezequiel  22:26)

Las palabras del profeta enviado por Dios se cumplieron. Vino Josias, años después, e hizo una gran reforma religiosa (ver 2 Reyes 22 y 23), es la misma reforma religiosa que vino en el siglo XVI que removió todo el falso culto a Dios y toda doctrina falsa que encerró a la Iglesia de Cristo por 15 siglos. Esa es la misma reforma que va haciendo falta ya en la Iglesia de hoy donde pastores e iglesias creen que el culto a Dios puede ser obra de la invención humana y ha dejado de ser culto para convertirse en show y espectáculo. La Iglesia es llamada a adorar a Dios a la manera de Dios y bajo la guía inequívoca de las Santas Escrituras.

La Navidad es la fiesta donde se adora a Dios poniendo a su Cristo sobre el altar de un ídolo.

saturno(Tomado y copiado sin alteración, del Blog, “DESPIERTA TU QUE DUERMES Y TE ALUMBRARA YAHSHUA”, es un fragmento de su articulo, “La adoración de Saturno en la actualidad”)

SATURNO ES ADORADO POR LOS CATÓLICOS

La religión católica también está impregnada del culto a Saturno.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, por lo que intentó sustituirla.

Las Saturnales se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura, del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno).

Eran siete días (de Navidad a Año Nuevo en la actualidad) de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de “Jesús”, con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.


La ponchera de la bebida de la Navidad tenía su duplicado exacto en la “Fiesta de la Embriaguez” de Babilonia, y muchas de las otras costumbres conservadas entre nosotros en Navidad tenían la misma procedencia. Las velas encendidas en la víspera de la Navidad en algunas regiones de Inglaterra, y usadas mientras dura la fiesta, eran encendidas igualmente por los paganos la víspera de la fiesta del dios babilónico para honrarlo, porque era una de las peculiaridades distintivas de su culto el tener velas de cera encendidas en sus altares. El árbol de Navidad, ahora tan común entre nosotros, era igualmente común en la Roma y en el Egipto paganos. En Egipto, ese árbol era la palmera; en Roma era el abeto. La palmera simbolizaba al Mesías pagano, como Baal-Tamar; el abeto lo simbolizaba como Baal-Berit.

La madre de Adonis, el Dios-Sol, la más grande divinidad mediadora, de la cual se decía místicamente que había sido trasformada en un árbol y que, encontrándose en tal estado, había dado a luz a su divino hijo. Si la madre era un árbol, el hijo tenía que haber sido reconocido como el “Hombre-rama”. Y esto explica plenamente la quema del Leño de Navidad la víspera de la fiesta y la aparición del árbol navideño en la mañana siguiente. Como Zero-Ashta, “La simiente de la mujer”, cuyo nombre también significa Ignígena, o “Nacido del fuego”, tenía que prender el fuego en la “Noche-Madre” para que pudiera nacer al día siguiente del fuego como la “Rama de Dios”, o el Árbol que produce todos los dones divinos para los hombres. 

Pero, podría preguntarse: ¿por qué se tiene que prender el fuego bajo el símbolo de un leño? Para comprender esto, debe recordarse que el niño divino nacido en el solsticio de invierno, nació como una nueva encarnación del gran dios (después de que ese dios fue hecho pedazos), con el propósito de vengar su muerte en sus asesinos. El gran dios muerto en el apogeo de su poder y de su gloria, era simbolizado como un árbol enorme, despojado de todas sus ramas, y cortado casi a ras de tierra. Pero Esculapio – la gran serpiente – símbolo de la restauración de la vida, se enrosca en torno del tronco muerto, y he aquí que a su lado brota un árbol joven, un árbol de una clase completamente diferente, que está destinado a no ser derribado jamás por un poder hostil; este árbol es precisamente una palmera, el bien conocido símbolo de la victoria. En Roma, el árbol de Navidad, como ya se ha dicho, era un árbol diferente, el abeto; pero la misma idea que está implícita en la palmera, lo está igualmente en el abeto, por lo que simbolizan secretamente al dios renacido como Baalberit, el “Señor del Pacto“, y así se representaba la perpetuidad y la naturaleza eterna de su poder ahora, cuando después de haber caído ante sus enemigos, se había levantado triunfante sobre todos ellos. Por tanto, el 25 de diciembre, el día que se guardaba en Roma como el día en que el dios reapareció victorioso sobre la tierra, siendo considerado como el Natalis invicti solis, “el día del nacimiento del Sol invencible”. El leño de Navidad es el tronco muerto de Nimrod, deificado como dios-sol, pero derribado por sus enemigos; el árbol de Navidad es Nimrod redivivus, el dios sacrificado que vuelve a la vida. 

A la luz reflejada por las declaraciones anteriores… (podemos) ver la costumbre singular que todavía se mantiene en el Sur en la víspera de la Navidad, de besarse bajo la rama de muérdago. En la superstición druida, esa rama de muérdago que, como hemos visto, procede de Babilonia, era una representación del Mesías, “El varón del renuevo”. El muérdago se consideraba como una rama divina, como una rama que bajó del cielo y creció sobre un árbol que brotó de la tierra. Así, por el injerto de la rama celestial en el árbol terrenal, el cielo y la tierra, que el pecado había separado, se unieron, y de este modo la rama de muérdago se convirtió en la señal de la reconciliación divina para con el hombre, siendo el beso la bien conocida señal del perdón y de la reconciliación. (“Las Dos Babilonias”, Alexander Hislop, cap. 3)

YA LO HE DICHO MUCHAS VECES: TODAS LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES CONOCÍAN LA PROMESA DE LA “SEMILLA DE LA MUJER” Y LA ESPERABAN, DE MANERA QUE POR ESE MOTIVO ENCONTRAMOS ESTA “COINCIDENCIA” (QUE NO ES TAL) EN TODAS ELLAS, Y POR ESO TAMBIÉN RESULTÓ TAN FÁCIL A SATANÁS ENGAÑARLOS A TODOS.


cruz-de-cristoEl niño que nació en el pesebre del establo de Belén creció y antes de morir mando que se le recordara en la cruz, no en el pesebre. Mando a la iglesia a que se le recordara hasta su regreso, solamente con el acto sacramental de juntos comer un trozo de pan y beber un sorbo de vino, no con comelonas, ni dramas, ni nacimientos de yeso. También mando que se recordara no un día especifico del año, sino muchas veces en el año en el único día que tiene la iglesia para observar que es el día del Señor. La verdadera navidad es en la cruz no en el pesebre. Así lo quiso El. ¿Que tiene que ver el nacimiento de Jesús con arbolitos adornados, regalos, comelonas, Santa Claus, y nacimientos de yeso? ¿Que hacemos iglesia? ¿Respetamos su voluntad y obedecemos su mandamiento o hacemos lo que nos parece?

El mundo celebra tambien el nacimiento de Jesús, porque el niñito del pesebre no les molesta, pero desechan al que murió en la cruz romana porque ese les demanda reconocer su pecado y arrepentirse, así como tambien su resurrección les recuerda que hay un juicio pendiente en el cual todos tienen que comparecer ante El para dar cuenta. Eso no les gusta, por eso reconocen al niñito del pesebre, y no al hombre ensangrentado colgando en la cruz. La fiesta de la navidad es la fiesta donde el mundo celebra lo mismo que la iglesia. ¿Que haces iglesia?

De la verdadera navidad tratan estos dos mensajes de la Palabra de Dios, predicados por el Rev. Alejandro Cid, pastor del Ministerio Hispano de la Iglesia Presbiteriana de Old Cutler, en Miami, Florida, EUA.