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navidad“En la navidad celebramos el cumpleaños de Jesús”…..he escuchado muchas veces eso cuando llega esta temporada cada año. El arbolito adornado de bolas de colores y luces, los regalos al pie, adornos por todos lados, los mercados abarrotados satisfaciendo la fiebre de regalos que se desborda, comidas, anuncios, Santa Claus con su trineo, tarjetas de navidad, llamadas por teléfono, saludos eventuales de la gente en la calle, no importa si son cristianos o no, todos dicen “Feliz Navidad”, arbolitos en los templos, en las licorerías, en los hogares de cristianos y no cristianos, todo parece estar bien, todo el mundo celebra lo mismo, la euforia navideña es innegable. Pero como los creyentes no deberíamos medir las cosas por los sentimientos humanos sino por la Palabra de Dios, es bueno analizar, no la forma de esta fiesta sino el fundamento, esto es, el nacimiento de Jesús, el cumpleaños de Jesús. ¿Que implicaciones teológicas tiene esta fiesta?
La fiesta de la navidad, ademas de ser una celebración mundano-cristiana porque es una fiesta que el mundo pagano le presto al cristianismo, ya que al no haber ninguna estipulada en las Escritura, tuvieron que inventarla y echarle mano a lo que hacían los paganos a sus dioses, es tambien una fiesta que tiene implicaciones heréticas cristologicas anti-trinitarias.
Se hace énfasis solo en la naturaleza humana de Jesús, el Verbo Eterno de Dios.
El Eterno no cumple años, no tiene principio de días ni fin de vida (Hebreos 7:3)
Cuando se hace énfasis en celebrar el cumpleaños de Jesús en una fecha arbitraria y se hace año tras año como el cumpleaños de quien no cumple años porque es Eterno, se hace un sutil acercamiento a negar el Verbo de Dios Encarnado, el cual es 100% Dios y 100% hombre. No existe tal cosa como celebrar solo la parte humana del Verbo Eterno de Dios.
La Encarnación fue el milagro de Dios por el cual el Verbo Eterno se hizo hombre, pero esas dos naturalezas, luego de la Encarnación, NO SE SEPARAN. Los cristianos somos los que creemos y enseñamos la unidad de la persona. No podemos tratar a Jesús como humano solamente, ni como divino solamente. El es el Dios-Hombre, 100% Dios, 100% hombre.

La mayoría de las herejías cristologicas lo son porque unen o separan sus naturalezas, negando siempre una de las dos. Los cristianos trinitarios no separamos ni unimos las dos naturalezas sino que creemos, predicamos y enseñamos la unión hipostatica del Verbo de Dios, esto es, la unidad de la persona. Lo divino y lo humano no se mezclan, sino que se unen en una persona: Jesús, el Eterno Hijo de Dios.

 

En este cuadro aparecen extractadas las diferentes herejías cristológicas anti-trinitarias:

herejias3

Ahora podemos comprender por que Dios oculto la fecha de su nacimiento y tampoco mando a celebrar su nacimiento, ahora podemos comprender las palabras apostólicas de que si un día conocimos a Jesús según la carne, ya no lo debemos conocer mas así.

«…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así
(2 Corintios 5:16)
A continuación citamos lo que dice la Confesión de Fe de Westminster, que es lo mismo que dice la Confesión Bautista de Fe, respecto a esta doctrina.
«El Hijo de Dios, la Segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre sí la naturaleza humana1 con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, aunque sin pecado2. Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella3. Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron   
inseparablemente en una Persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna4. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre5. 1. Jn. 1:1, 14; 1 Jn. 5:20; Fil. 2:6; Gá. 4:4.

2. He. 2:14, 16, 17 y 4:15.
3. Lc. 1:27, 31, 35; Gá. 4:4.
4. Lc. 1:35, Col. 2:9; Ro. 9:5; 1 Ti. 3:16; 1 P. 3:18.
5. Ro. 1:3, 4; 1 Ti. 2:5.
(Confesión de Fe de Westminster, capitulo 8)
(Confesión Bautista de Fe, capitulo 8)
 Jesucristo no es mas el niñito del pesebre de Belén al cual hay que celebrarle el cumpleaños cada año, El es el Eterno Hijo de Dios, el perfecto Dios-Hombre, que vive y reina para siempre. Celebrar su cumpleaños cada año el 25 de diciembre, es un sutil acercamiento a negar el dogma cristologico que creemos y enseñamos los cristianos todo el resto del año.
La navidad es otro de los sutiles engaños del Enemigo de la Iglesia. ¡No se puede celebrar el cumpleaños de quien es Eterno y vive por los siglos!
Si la navidad es la fiesta para celebrar el cumpleaños de Jesús, es la peor forma de celebrar a quien es el Eterno Hijo de Dios.
¡Iglesia, despierta!

saturno(Tomado y copiado sin alteración, del Blog, “DESPIERTA TU QUE DUERMES Y TE ALUMBRARA YAHSHUA”, es un fragmento de su articulo, “La adoración de Saturno en la actualidad”)

SATURNO ES ADORADO POR LOS CATÓLICOS

La religión católica también está impregnada del culto a Saturno.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, por lo que intentó sustituirla.

Las Saturnales se celebraban en honor a Saturno, dios de la agricultura, del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno).

Eran siete días (de Navidad a Año Nuevo en la actualidad) de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de “Jesús”, con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.


La ponchera de la bebida de la Navidad tenía su duplicado exacto en la “Fiesta de la Embriaguez” de Babilonia, y muchas de las otras costumbres conservadas entre nosotros en Navidad tenían la misma procedencia. Las velas encendidas en la víspera de la Navidad en algunas regiones de Inglaterra, y usadas mientras dura la fiesta, eran encendidas igualmente por los paganos la víspera de la fiesta del dios babilónico para honrarlo, porque era una de las peculiaridades distintivas de su culto el tener velas de cera encendidas en sus altares. El árbol de Navidad, ahora tan común entre nosotros, era igualmente común en la Roma y en el Egipto paganos. En Egipto, ese árbol era la palmera; en Roma era el abeto. La palmera simbolizaba al Mesías pagano, como Baal-Tamar; el abeto lo simbolizaba como Baal-Berit.

La madre de Adonis, el Dios-Sol, la más grande divinidad mediadora, de la cual se decía místicamente que había sido trasformada en un árbol y que, encontrándose en tal estado, había dado a luz a su divino hijo. Si la madre era un árbol, el hijo tenía que haber sido reconocido como el “Hombre-rama”. Y esto explica plenamente la quema del Leño de Navidad la víspera de la fiesta y la aparición del árbol navideño en la mañana siguiente. Como Zero-Ashta, “La simiente de la mujer”, cuyo nombre también significa Ignígena, o “Nacido del fuego”, tenía que prender el fuego en la “Noche-Madre” para que pudiera nacer al día siguiente del fuego como la “Rama de Dios”, o el Árbol que produce todos los dones divinos para los hombres. 

Pero, podría preguntarse: ¿por qué se tiene que prender el fuego bajo el símbolo de un leño? Para comprender esto, debe recordarse que el niño divino nacido en el solsticio de invierno, nació como una nueva encarnación del gran dios (después de que ese dios fue hecho pedazos), con el propósito de vengar su muerte en sus asesinos. El gran dios muerto en el apogeo de su poder y de su gloria, era simbolizado como un árbol enorme, despojado de todas sus ramas, y cortado casi a ras de tierra. Pero Esculapio – la gran serpiente – símbolo de la restauración de la vida, se enrosca en torno del tronco muerto, y he aquí que a su lado brota un árbol joven, un árbol de una clase completamente diferente, que está destinado a no ser derribado jamás por un poder hostil; este árbol es precisamente una palmera, el bien conocido símbolo de la victoria. En Roma, el árbol de Navidad, como ya se ha dicho, era un árbol diferente, el abeto; pero la misma idea que está implícita en la palmera, lo está igualmente en el abeto, por lo que simbolizan secretamente al dios renacido como Baalberit, el “Señor del Pacto“, y así se representaba la perpetuidad y la naturaleza eterna de su poder ahora, cuando después de haber caído ante sus enemigos, se había levantado triunfante sobre todos ellos. Por tanto, el 25 de diciembre, el día que se guardaba en Roma como el día en que el dios reapareció victorioso sobre la tierra, siendo considerado como el Natalis invicti solis, “el día del nacimiento del Sol invencible”. El leño de Navidad es el tronco muerto de Nimrod, deificado como dios-sol, pero derribado por sus enemigos; el árbol de Navidad es Nimrod redivivus, el dios sacrificado que vuelve a la vida. 

A la luz reflejada por las declaraciones anteriores… (podemos) ver la costumbre singular que todavía se mantiene en el Sur en la víspera de la Navidad, de besarse bajo la rama de muérdago. En la superstición druida, esa rama de muérdago que, como hemos visto, procede de Babilonia, era una representación del Mesías, “El varón del renuevo”. El muérdago se consideraba como una rama divina, como una rama que bajó del cielo y creció sobre un árbol que brotó de la tierra. Así, por el injerto de la rama celestial en el árbol terrenal, el cielo y la tierra, que el pecado había separado, se unieron, y de este modo la rama de muérdago se convirtió en la señal de la reconciliación divina para con el hombre, siendo el beso la bien conocida señal del perdón y de la reconciliación. (“Las Dos Babilonias”, Alexander Hislop, cap. 3)

YA LO HE DICHO MUCHAS VECES: TODAS LAS ANTIGUAS CIVILIZACIONES CONOCÍAN LA PROMESA DE LA “SEMILLA DE LA MUJER” Y LA ESPERABAN, DE MANERA QUE POR ESE MOTIVO ENCONTRAMOS ESTA “COINCIDENCIA” (QUE NO ES TAL) EN TODAS ELLAS, Y POR ESO TAMBIÉN RESULTÓ TAN FÁCIL A SATANÁS ENGAÑARLOS A TODOS.


 

belenEl nacimiento de Jesús, sin dudas, es parte de la encarnación del Verbo. Pero Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús. El ángel le hablo a Jose y a Maria, privadamente, de forma intima, los ángeles le hablaron a los pastores asustados, en la madrugada. Nadie mas los vio ni los escucho. Jesús nació en el sucio establo de Belen, y ni siquiera los de Belen se enteraron que el Mesías de Israel había nacido. Dios fue muy sobrio y privado con el nacimiento de Jesús. Ni siquiera revelo el día de su nacimiento. Dios no hizo énfasis en el nacimiento de Jesús, ni ha mandado a celebrar su nacimiento en un día especifico del año, eso es una invención humana que no pertenece a la Iglesia de Cristo.

Cuando nos quedamos allí en el pesebre, y le damos el énfasis que Dios no le dio, estamos dejando de poner énfasis en lo que Dios si hizo énfasis: ¡el ministerio mesiánico de Jesús!! Cuando nos quedamos extasiados por el balbuceo del bebe del mesón nos perdemos subir con el a Jerusalem y ver como discutía con los doctores de la Ley, nos perdemos hacer énfasis en imaginarnos la cara de Juan cuando vio al Cordero de Dios venir a el en el Jordán para ser bautizado y cumplir con toda justicia y mandamiento. Cuando nos aferramos a Belen, nos perdemos los grandes milagros de Galilea, nos perdemos aprender del Sermon del monte, nos pasan de largo las enseñanzas de sus parábolas, nos desentendemos de saber acerca del Reino de los cielos y con cuantas cosas lo comparo. Cuando nos enredamos en la fiesta navideña mundana con sus viajes y paseos de descuento no podemos meditar sobre la ultima visita del Mesías a Jerusalen montado en un burrito, no podemos llorar con el mirando a la ciudad amada desde lo alto, no podemos comprender porque se lamentaba sobre ella. Cuando nos aferramos en el énfasis del nacimiento, y en mezclarlo con esta fiesta mundana de la navidad, no podemos sentarnos con el en ese aposento alto donde comió por ultima vez con sus amados discípulos. No entenderemos bien como los preparo y para que los preparo.
Entretenidos con el árbol navideño, y los regalos no vamos a ver salir a Judas para traicionarle vendiéndolo por 30 miseras monedas de plata. Cuando nos dejamos envolver por ese místico y supersticioso “espíritu de la navidad” no podremos comprender como el Espíritu le sustento en esos momentos tan difíciles del Getsemani, cuando de rodillas clamaba por esa copa amarga que debía beber. Cuando nos quedamos extasiados al pie del pesebre, no podremos ver la multitud ingrata que le grita ¡crucificale!, no podremos ir con el por el camino del Golgota para comprender su dolor. Cuando nos quedamos sentados en el sucio piso del establo de Belen, no podremos decirle al mundo que fue lo que ocurrió en el monte Calvario, en una cruz romana.
Cuando nos dejamos arrastrar por el mercadeo mundano de esta fiesta mundana, no podremos meditar en el divino canje que hizo Dios en la cruz y decírselo al mundo.
Nos quedamos haciendo énfasis en Belen y no podemos decirle al mundo que la tumba no pudo contener al crucificado y que la piedra fue echada a un lado por el poder de Dios que le levanto al tercer día de los muertos para dar vida a los que estábamos muertos en delitos y pecados.
Cuando nos quedamos extasiados en Belen y en el pesebre, no le podemos anunciar al mundo, algo en lo que Dios si ha hecho énfasis: la segunda venida del Mesías en gloria y majestad! Ese evento no tendrá nada de intimo, privado ni silencioso. Todo ojo le vera, por eso todo oído debe escuchar su anunciamiento.

Cuando nos quedamos en Belen, hacemos énfasis en lo que Dios no hizo énfasis y paramos por un mes de decirle al mundo todo lo que Dios si quiere que le digamos y que no dejemos de decirle. El mundo no entiende lo que significa ¡feliz navidad! aunque lo repita por tradición, porque no conocen al que da esa felicidad, que no consiste en arbolitos alumbrados, regalos, comidas, y ropa nueva.
El mundo puede “celebrar” el nacimiento del niño Jesús porque ese niño del pesebre no les confronta con su pecado ni es el que les dice, “arrepiéntanse y dejen sus malos caminos”.
¡El silencio del pesebre no puede apagar el grito de la cruz, “consumado es!

Iglesia, las palabras del profeta Samuel, no se las llevo el viento, todavía están escritas:

«¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.» (1Samuel 15:22)

¡Que Dios nos de sabiduría y entendimiento en todo!

En el amor del Señor,

Felipe Gonzalez,
presbítero activo en OCPC

cruz-de-cristoEl niño que nació en el pesebre del establo de Belén creció y antes de morir mando que se le recordara en la cruz, no en el pesebre. Mando a la iglesia a que se le recordara hasta su regreso, solamente con el acto sacramental de juntos comer un trozo de pan y beber un sorbo de vino, no con comelonas, ni dramas, ni nacimientos de yeso. También mando que se recordara no un día especifico del año, sino muchas veces en el año en el único día que tiene la iglesia para observar que es el día del Señor. La verdadera navidad es en la cruz no en el pesebre. Así lo quiso El. ¿Que tiene que ver el nacimiento de Jesús con arbolitos adornados, regalos, comelonas, Santa Claus, y nacimientos de yeso? ¿Que hacemos iglesia? ¿Respetamos su voluntad y obedecemos su mandamiento o hacemos lo que nos parece?

El mundo celebra tambien el nacimiento de Jesús, porque el niñito del pesebre no les molesta, pero desechan al que murió en la cruz romana porque ese les demanda reconocer su pecado y arrepentirse, así como tambien su resurrección les recuerda que hay un juicio pendiente en el cual todos tienen que comparecer ante El para dar cuenta. Eso no les gusta, por eso reconocen al niñito del pesebre, y no al hombre ensangrentado colgando en la cruz. La fiesta de la navidad es la fiesta donde el mundo celebra lo mismo que la iglesia. ¿Que haces iglesia?

De la verdadera navidad tratan estos dos mensajes de la Palabra de Dios, predicados por el Rev. Alejandro Cid, pastor del Ministerio Hispano de la Iglesia Presbiteriana de Old Cutler, en Miami, Florida, EUA.

la verdadera navidadCelebrar el nacimiento de Jesús es la fiesta conocida como ‘la Navidad’. Todo el mundo la celebra, impíos y cristianos se unen en esta fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, un Jesús que los impíos no conocen, pero celebran su nacimiento, un Jesús que los creyentes conocen, pero muchas veces no obedecen sus mandamientos.

No hay que tener una vasta cultura para saber que la navidad que se celebra hoy proviene de un sincretismo religioso hecho por la iglesia de Roma hace siglos, con pretensiones de “cristianizar” la fiesta pagana al dios solar. Los elementos usados en esta tradicional fiesta son importados del paganismo y nada tienen que ver con el cristianismo. El árbol adornado, las luces, los regalos, Santa Claus y sus renos, duendes, y mas, todos son elementos con trasfondo pagano. Tanto la fecha (25 de diciembre) como los elementos son falsos. Los creyentes somos llamados por la Palabra de Dios a desechar la mentira (Efesios 4:25) porque proviene del Padre de Mentira (Juan 8:44) que es el Enemigo de nuestras almas. Aunque muchos puedan sublimar esta celebración  por la buena intención de hablar de Jesús y de evangelizar a los impíos  nada de eso se debe hacer sobre la obra del demonio. Dios no va a bendecir nada que se haga poniendo a un lado sus mandamientos. No se debe hablar de la Verdad con mentiras. Hemos sido llamados a santificarnos, no a sincretizarnos. Somos protestantes contra Roma, por sus idolatrías  por su sincretismos, y por ser la sede del trono del anticristo, ese que usurpa el lugar de Cristo anunciándose como su vicario. Por estas y otras razones mas, los creyentes no debemos participar de estas fiestas llamadas “navidad” como si fuera la verdadera navidad.

Hay un hecho concreto y verdadero y es que Jesús nació un día entre los hombres. Esa es la verdadera navidad. La celebración de este acontecimiento no debe salirse de los términos bíblicos, y del espíritu de ese mismo día.

No hay ningún mandamiento expreso ni inferido en las Escrituras para celebrar el nacimiento de Cristo como iglesia. Pero podemos recordar ese suceso que fue el que demostró el milagro de la Encarnación del Verbo de Dios, pero si esto hacemos, que sea conforme a la Palabra de Dios, y al verdadero espíritu de ese día  el cual no tuvo nada que ver con el consumismo, ni con navidadregalos costosos, porque el Rey de reyes nació en un rustico pesebre, rodeado de animales.

¿Se puede saber la fecha del nacimiento de Jesús?

¿En la Biblia podemos encontrar información sobre este acontecimiento a fin de celebrarlo correctamente?

La respuesta a estas dos preguntas, es ¡SI!

Con el propósito de que los creyentes no nos apartemos de la única fuente de información para nuestra liturgia, esto es, la Palabra de Dios les comparto este articulo que viene en las notas explicativas del texto de Lucas 1:5, de la Biblia Textual, que es la traducción al español de la Biblia Hebraica Stuttgartensia (AT) y el Novum Testamentum Graece (NT).

Que Dios nos ayude a entender que como iglesia de Cristo, columna y baluarte de la Verdad, debemos apartarnos de toda mentira porque somos un pueblo escogido para anunciar las virtudes (no las mentiras) de Aquel que nos llamo de las tinieblas a su luz admirable.

SOLI DEO GLORIA!!

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Lucas 1:5 De la clase de Abias. Asombra que un registro bíblico tan sencillo y desapercibido tenga una connotacion de tanta importancia teológica  doctrinal y devocional, como es el hecho de que, a partir de esa corta frase, sea posible trazar en la Escritura el camino que establece, nada mas y nada menos que….¡la fecha natal del Señor Jesucristo! 

Es evidente que los intentos para determinar el día  mes y año del nacimiento de Jesús han resultado infructuosos. La razón de ese fracaso se debe a que las propuestas, afirmaciones e imposiciones hechas acerca de la fecha del nacimiento de la Persona mas importante de la Historia del Universo, han estado siempre relacionadas al sistema religioso mundano y pagano en que vivimos, y en pocas o quizás ninguna oportunidad, se intentaron utilizando los recursos del único instrumento que Dios nos ha dado para que entendamos lo que El quiere que entendamos, esto es: su Palabra, la cual como veremos, incluye el registro de la fecha del nacimiento de su Hijo.

¿Y por que algo tan sencillo como indagar en las Escrituras la fecha del nacimiento de Cristo no ha sido propuesto hasta el presente? ¿Es que acaso alguna energía de invisible poder aleja al hombre de su única fuente de verdad? La respuesta es que todos los intentos por determinar la fecha del nacimiento de Jesús fueron siempre auspiciados y dirigidos en las altas esferas del paganismo religioso. Si alguna respuesta provechosa, fiel y exacta hemos de hallaren un asunto de tanta importancia, solamente la hallaremos en los registros de las Sagradas Escrituras.

En primer lugar, tenemos que reconocer que ni Israel ni la iglesia obedecen fielmente el calendario bíblico ordenado por Dios. Y es evidente que existe un especial interés por parte del “príncipe del mundo” en este asunto toda vez que una gran confusión y un error tan grande se manifiesta sobre un asunto que puede resolverse mediante apreciaciones bíblicas relativamente sencillas. Esto no puede provenir sino de parte del Confundidor, para que ni Israel ni la Iglesia obedezcan los claros mandamientos que Dios da en su Palabra. Con el propósito de poner fin a la polémica mediante la autoridad de la Palabra de Dios, el trazado bíblico que expondremos a continuación determinara sin lugar a dudas la fecha del nacimiento del Señor Jesús  Dividiremos este estudio en tres consideraciones básicas:

1.- LO QUE SEGUN LAS ESCRITURAS NO PUDO SUCEDER. Ya de entrada diremos que el estudio detenido de ciertos pasajes del registro del nacimiento de Jesús, nos llevara a la conclusión de que el Mesías jamas pudo haber nacido en invierno. El relato del evangelio según Lucas (2:1-21) declara que en las cercanías de Bet-lehem había pastores los cuales velaban y guardaban a sus rebaños durante las vigilias de la noche. Por el trasfondo histórico se sabe que los rebaños de aquella región eran llevados mas tarde al templo de Jerusalen para cumplir con las leyes del sacrificio. Los corderos de Bet-lehem eran famosos por ser los únicos sin manchas ni defectos y estos pastores sabían muy bien que su misión no era simplemente cuidar ovejas. Ellos estaban conscientes que de esa manera servían al Dios de Israel cuidando unos pequeños animales que tipificaban al Cordero de Dios que habría de quitar el pecado del mundo. Estos humildes pastores eran judios creyentes y aquella noche cuando estaban en el campo guardando los rebaños, vieron la aparición de un ángel que les daba las buenas noticias de que ese día había nacido el tan esperado Mesías: “No temáis  porque he aquí os anuncio buenas nuevas de gran gozo que sera para todo el pueblo: Que hoy os nació en la ciudad de David un Salvador, que el el Mesías Señor”. Mas tarde, y celebrándolo con ellos apareció “…..una multitud de las huestes celestiales que alababan a Dios y decían  Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, entre los hombres de su elección  (Lc 2: 8-14) Tales acontecimientos no pudieron pasar jamas a finales del mes de diciembre, ¿Por que? Simplemente porque por ser sumamente fríos  los pastores jamas sacaban (ni sacan) sus rebaños fuera de sus cuadras durante los meses invernales. De esta forma, el primer hecho cierto que determinan las Sagradas Escrituras es que el Señor Jesús jamas pudo haber nacido en invierno.

2.- LO QUE SEGUN LAS ESCRITURAS PUDO SUCEDER. Otro punto para establecer la fecha para el nacimiento de Jesús el Mesías  es establecer el tiempo en que Elizabeth quedo embarazada, pues la Escritura nos da precisa información de que Juan era seis meses mayor que Jesús (Lc 1: 26; 36) Para ubicar esta fecha, detengámonos en el relato de Lucas 1:5, específicamente en la frase “del grupo de Abias”. El sacerdote Zacarias se encontraba ministrando en el templo, cuando se le apareció el ángel del Señor anunciándole el nacimiento de su hijo, y relacionándolo con el profeta Elias (Lc 1:17) cuyo advenimiento (Mal. 4:5) según la tradición judía, tenia que ser en la Pascua, celebración que se hacia el 14 de Abib (Nisan) el primer mes del año lunar hebreo. Mas tarde el mismo Jesús se habría de referir a Juan como Elias ((Mt 11:14) . Ahora bien, unos mil años antes de estos acontecimientos el rey David había establecido 24 ordenes sacerdotales para ministrar en el templo. La clase, (o grupo) sacerdotal al cual pertenecía Zacarias había caído en la octava suerte (1Cron. 24:10) y así  le tocaba servir durante el cuarto mes del año lunar. Es previsible inferir entonces, que tan pronto Zacarias regreso a su hogar, Elizabeth quedo embarazada. Esto debió haber sucedido a mediados del mes de Tammuz, que corresponde a Junio-Julio. Nueve meses mas tarde, a mediados del mes de Nisan del siguiente año, es decir, durante la Pascua hebrea nació su hijo y seis meses después nació Jesús el Salvador del mundo. En el mismo evangelio de Lucas se nos informa la fecha en que la virgen Miriam (Maria) se hallo encinta: “Después de estos días su mujer Elizabeth concibió, y se mantenía en reclusión cinco meses….al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea cuyo nombre era Nazareth a una virgen….y el nombre de la virgen era Miriam”. Después de anunciarle que quedaría encinta, el ángel Gabriel añadió  “Y he aqui tu parienta Elizabeth, ella tambien ha concebido un hijo en su vejez, y para ella, la llamada esteril, este es ciertamente el sexto mes, pues de parte de Dios ninguna cosa sera imposible. (Lc 1: 36-37). Es muy probable que la virgen quedara encinta en el momento mismo de aceptar la voluntad de Dios. Fue entonces cuando la sombra del Omnipotente vino sobre aquella joven cita de la cual habría de nacer el Mesías  Era el sexto mes de embarazo para Elizabeth, que corresponde a Tevet, décimo mes del año lunar, es decir a Diciembre – Enero. En ese tiempo Miriam fue a visitar a su parienta Elizabeth, y se quedo con ella tres meses, hasta el nacimiento de Juan, que como hemos visto corresponde a los meses de Marzo – Abril (Lc. 1:56). Las 40 semanas del embarazo de Miriam se cumplieron a mediados de Tishrei, septimo mes del calendario hebreo, que corresponde a Septiembre – Octubre.

3.- LO QUE SEGUN LAS ESCRITURAS, SUCEDIO.  Continuando la pesquisa, nuestra atención es para la fecha del año nuevo ordenado por Dios: 1ro. de Abib (Nisan) (Exodo 12:2) que corresponde a los meses Marzo – Abril del calendario gregoriano. A pesar de ser un mandato tan claro y especifico de parte de Dios, con tristeza vemos que ni Israel ni la Iglesia han puesto la debida atención a este mandato, antes…… “han aprendido el camino de las naciones….” (Jer. 10:2), baste decir aquí que para el Dios Unico, el año comienza en la fecha antes mencionada. A partir de alli El señalo las solemnidades que Israel debía celebrar en sus tiempos durante el año y que son:

a).- LA PASCUA. símbolo de Cristo nuestro Redentor (1Cor. 5:7; 1Pedro 1:19.

b).- LOS PANES SIN LEVADURA. símbolo de la cena dominical (Hch. 20:7; 1Cor. 11:20-26).

c).- LAS PRIMICIAS. símbolo de Cristo en su resurrección. (1Cor. 15;23)

d).- LOS PANES CON LEVADURA. símbolo de la Iglesia de Cristo. (Hch. 2: 1,47)

e).- LAS TROMPETAS. símbolo del arrebatamiento de la Iglesia. (1Cor. 15; 51-52; 1Tes. 4: 13-17)

f).- EL DIA DE LA EXPIACION. símbolo del Advenimiento. (Mt 24: 27-31; Lc 21: 20-28)

g).- LOS TABERNACULOS. tipo del reino milenario de Cristo en la tierra. (Mr. 9: 2-13; Apoc. 20: 4-6)

Una atención especial a esta ultima fiesta. (Lv 23: 5-41) arroja suficiente luz sobre la fecha que queremos determinar. La solemnidad de los Tabernaculos, ultima de las celebraciones del año, pone fin a la serie de fiestas solemnes instauradas por Dios. […] El evangelio según Juan dice textualmente: “Y el Verbo se hizo carne, y tabernaculizo entre nosotros” de donde la palabra griega ESKENOSEN (traducida habitualmente ‘habito’) es en realidad un verbo que literalmente significa ASENTAR TABERNACULO. A su vez, dicho termino griego es una traducción de la palabra hebrea SUCOT que se usa para definir tabernaculos o cabañas. Así el termino griego ESKENOSEN que usa el evangelista Juan nos da una clave muy precisa para formular la siguiente pregunta, ¿que fecha podía escoger Dios para que su Hijo naciera en la tierra, sino en la fiesta de los Tabernaculos? ¿Cual otra solemnidad podría ser mas apropiada para que el Verbo descendiera  a tabernaculizar entre los hombres, sino en la solemnidad misma de los Tabernaculos? Festividad esta que se encuentra directamente relacionada con el hecho de que Dios llegaria a habitar en Sion. El registro del evangelio de Mateo, en donde el Salvador recibe el nombre de Emmanuel, es en extremo significativo, porque uno de sus nombres es JESUS, por el cual es llamado. Su otro nombre Emmanuel = Dios con nosotros se cumplió con la presencia de Jesús en la raza humana. De allí las palabras del evangelista: “el Verbo se hizo carne y tabernaculizo entre nosotros”. ¿Y cuando se celebraba la fiesta solemne de los Tabernaculos? El día 15 del mes séptimo….. ¡exactamente 6 meses después del nacimiento de Juan!

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(Nota: los subrayados y algunas mayúsculas son mías para enfatizar.)