El Renacimiento fue la resurreccion humanista del clasicismo teocentrico. Fue ese movimiento de los siglos XV y XVI que invadio las artes y las ciencias. Pero fueron las artes las escogidas para revelar el potencial del hombre que quiere hacerle ver al mundo cuanto puede hacer. La musica renacentista esta llena de polifonias, de modalismos, de nuevos instrumentos, de nuevos generos musicales que puedan ser capaces de conducir esa explosion musical atrevida y elaborada. Esta explosion de virtudes proveniente del Renacimiento llega a las iglesias. El canto se va alejando de la austeridad clasica, y se ve invadido por el pentagrama renacentista, donde el numero de notas musicales supera al papel que las contiene. Los cantos en las iglesias van dejando de ser sencillos y austeros para ser obras musicales donde el mensaje de la letra solo es un pretexto opacado por la polifonia de las voces, por los instrumentos, por los virtuosos solistas. Es el humanismo, disfrazado de progreso para enseñarle al hombre que no importa tanto el mensaje como el mensajero. Es el humanismo que pone un velo sobre las palabras para que solo se oiga el virtuosismo de los sonidos. Los cultos terminaban y la gente no hablaba del mensaje, sino de la belleza de la musica, del virtuosismo de los solistas, del potencial artistico de la orquesta, del brillo de los nuevos instrumentos.

Es a esta invasion del renacimiento en el culto cristiano que Calvino reacciona. Prohibe los instrumentos musicales en el culto, y comienza un esfuerzo titanico para volver a la austeridad de la alabanza del pueblo de Dios. Al reformador no le preocupa cuan lejos llegue su influencia, sino que su lampara no se apaga con tal de que los creyentes comprendan el error de dejarse envolver por los cantos de sirena del renacentismo humanista que los invade apartandolos del mensaje de la fe. Calvino ve la alabanza como un medio no como un fin en si misma. Calvino cree que el mensaje es mas importante que la musica. Calvino cree que la musica tiene que estar subordinada al mensaje, y nunca usurparle su importancia. En ese afan por darle al creyente de su epoca un material que le lleve a cantar las alabanzas del Señor, Calvino se da a la tarea de metrificar los Salmos para que fueran cantados “a capella” en los cultos. En ese proyecto que el propio Calvino dirigió y superviso estuvieron involucrados otros hombres de su epoca como Loys Bougeois, musico ginebrino a quien se le deben mas de la mitad de las 125 melodias del Salterio; Clemente Marot y Teodoro de Beza a quienes se les debe la mayoria de las traducciones del Salterio. Durante 20 años, y bajo la mirada alerta del propio Calvino, el Salterio fue editado, mejorado, y perfeccionado hasta que en 1562, dos años antes de la muerte de Calvino, sale a la luz la “edicion definitiva” del Salterio de Ginebra, un gran tesoro que Calvino y sus contemporaneos le entregaron a la iglesia.

El mal juicio que hay de Calvino en el creyente promedio es que el reformador era un teologo recalcitrante, extremista que llego hasta prohibir los instrumentos en la iglesia. Quienes asi piensan solo estan dejando saber cuanto ignoran del espiritu que llevo a Calvino a hacer eso. Calvino fue un hombre que tenia un concepto estetico del mundo que provenia de una profunda comprension del Creador y su creacion, la musica para Calvino provenia de ese concepto estetico creacionista por lo tanto no estaba en contra de ella, sino del mal uso que el hombre le diera, y principalmente en el culto cristiano. Calvino era profundamente teocentrico, por eso la oleada humanista del Renacentismo de su epoca choco contra el incolume reformador que no quiso que el culto cristiano diera culto a la criatura antes que el Creador.

Con el deseo que se pueda recordar y apreciar esta magnifica obra de todos estos hombres encabezados y dirigidos por Calvino, les comparto algunos de los Salmos del Salterio de Ginebra, donde se puede apreciar la sencillez de la música subordinada al mensaje. Sin duda, todos los creyentes reformados necesitamos volver a este espíritu de Calvino, el cual nos hace recordar que nuestro culto racional le da gloria al Creador, y todo debe estar en función de eso.

Cante estos salmos, varias veces, y mi espíritu se conmovió dentro de mi, sabiendo que tanto Calvino como todos los que lo ayudaron en este proyecto fueron movidos por un vivo celo por Dios y por el culto de Su Iglesia. Sin duda es un tesoro que no debe ser olvidado por los que venimos detras de ellos.

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