VIVIR POR FESoren Kierkegaard, el filósofo existencialista danés comentó en sus obras que la fe es como “un salto en la oscuridad”.  Este concepto del “teólogo de la desesperanza” no recoge lo que es la fe de los santos. Ni es un salto, ni es hacia la oscuridad. La fe es un don de Dios (Efesios 2: 8-9) y por lo tanto, viene de Dios sobre el hombre. No para saltar sino para reposar en El. Reposar de nuestras obras y descansar en las de El. Entonces la fe no es la que nos hace dar un salto sino la que nos hace reposar en la fiel providencia de Dios. Es cierto que hay cosas en nuestras vidas que no comprendemos. No encontramos explicación para cosas que nos suceden. Se nos terminan las respuestas y solo quedan preguntas. La mente trata de comprender al corazón y ambos se miran sin entender qué pasa. Es ahí donde la fe de los santos desempeña una de sus funciones: ¡esperar y confiar en la providencia y la sabiduría de Dios! La mente no sabe, el corazón no se explica por qué, pero Dios sí sabe. Vivir por fe es vivir sin comprenderlo todo. No es saltar en la oscuridad, sino caminar a la luz de Dios y su Palabra, quién llama las cosas que no son como si lo fuesen (Romanos 4:17). No es comprenderlo todo sino comprender que el justo vivirá por fe. Vivir por fe es vivir las 24 horas del dia confiando en que Dios está en control de lo que no entendemos, aun de esas 24 proximas horas que están por llegar. Vivir por fe no es comprender, es confiar. La mente quizás no lo comprenda. El corazón quizás no la sienta, pero está ahí, más viva que nunca, porque Dios la puso. Mirando hacia adelante comprenderemos lo que quedo atras.

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